Affaire bancada PRD: la ruta del dinero

La escena pareció de política ficción: los senadores perredistas que renunciaron al PRD, los que andan por la libre o los que trabajan para un partido distinto firmaron ayer una carta de apoyo a Miguel Barbosa, a quien consideran su jefe, pero que… tampoco trabaja para el PRD.


Pero, para continuar un texto sobre este tema, no pueden faltar dos datos:


1.- Esos senadores reciben cada mes 200 mil pesos de prerrogativas extras a sus ingresos como legisladores electos, gracias a que Miguel Barbosa les consiguió a todos encabezar una comisión. Los presidentes de comisiones en la Cámara alta reciben esa cantidad de recursos para “operación política”.


2.- Al jefe del PRD en el Senado le corresponde manejar una bolsa de 119 millones de pesos para gastos de “operación de la bancada”, con base en acuerdos que tome con sus senadores. El PRD ya lo relevó, pero Barbosa no suelta el cargo y los que reciben 200 mil pesos lo apoyan.


A la par de la defensa del jefe y su feligresía, el CEN del PRD ordenó una auditoría a los recursos de los que dispuso Barbosa en los cinco años que dirigió la bancada: unos 535 millones de pesos que ahora el CEN busca saber en qué fueron utilizados.


El PRD tomó ese acuerdo en el instante en que designó a Dolores Padierna como sustituta de Barbosa, con el encargo de presentar “de inmediato a este Comité Ejecutivo Nacional un informe detallado sobre los recursos asignados y su destino”, del grupo parlamentario.


De ahí que la investigación de los dineros hasta por debajo de la lengua y el pataleo de los fulminados en la bancada empiece a recordar a aquella fábula de los cuentos populares en la literatura española que habla de la vaca, el pajarillo y la zorra:


Una vaca vio un pajarito que se moría de frío sobre la hierba. Quiso salvarle la vida y le cagó encima. Con el calor, el pajarito cobró fuerzas y se empezó a mover para salir de la boñiga. Pero su movimiento alertó a una zorra que vino y se lo comió. Moraleja: cuando estás embarrado, es mejor no moverse.


Porque cuando los pleitos incluyen dinero empiezan a oler a azufre y casi nadie sale indemne. Así que lo mejor que harían fuerzas ajenas al PRD es no meterse, como alertó ayer la senadora perredista Angélica de la Peña a Pablo Escudero, presidente del Senado.


De la Peña lo acusó de aplazar la separación de Barbosa de la jefatura de la bancada porque “lo protege”. Este affaire es pura vida interna del PRD, un partido que es como un matrimonio mal llevado que, a pesar de todo…


Se entiende.



Este artículo fue publicado en La Razón el 10 de marzo de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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