No se refiere Gil con este título a uno de los mayores momentos de la poesía simbolista francesa, las correspondencias de Baudalaire, sino simple y llanamente al intercambio de cartas, de mensajes. Primero Alejandra Barrales le mando decir a Liópez que ella y el partido que dirige no se oponen a la unión de las izquierdas. Muy bien. Liópez le contesta y le pide que ella y su partido deben dar el paso para unir a la izquierda. Después de una asamblea en Atzalán, Veracruz, Liópez dijo: “Pues ya que dé el paso y deje de estar ayudándole a la mafia del poder. Si tiene convicciones. El que está a favor de la corrupción no se va a salir del PRD, ni se va a salir del PRI, ni se va a salir del PAN. Los que quieren un cambio verdadero van a unirse a Morena”.
Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, la suma del PRD y Morena se vuelve una posibilidad real de ganar la Presidencia. Pase lo que pase, si usted le suma 4 puntos a Morena, probablemente está usted ante el triunfador de las elecciones de 2018. Gil oye murmullos: este arroz ya se coció. Así las casas, Gamés no da crédito y cobranza: un partido y un candidato piensan incluso en alianzas mientras el resto de los partidos, diría el clásico, tragan camote. Ahí la llevan, reposen, tómenla con calma, dicho sea esto sin la menor intención de un albur remiso.
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