Einstein y Marx, referentes de la historia

El 14 de marzo no es solo una data importante para Alemania sino para el mundo entero.


Un día como hoy, en 1879, nació Albert Einstein, el científico más destacado del siglo XX y uno de los acicates del pensamiento más relevantes en la historia de la humanidad, a la par de Nicolás Copérnico, Galileo Galilei e Isaac Newton. Las teorías de la relatividad especial y general de Einstein no fueron comprendidas por los colegas de su tiempo (razón por la que él no recibió el Premio Nobel de Física por aquellos trabajos), pero él mismo llevó al máximo su frase fabulosa: ”Toda la ciencia no es más que un refinamiento del pensamiento cotidiano” y trastocó las leyes del movimiento fijadas por Newton para mostrar que los sucesos físicos que ocurren en tiempos y espacios definidos, son relativos al movimiento de quien los mira.


La teoría de la relatividad especial tiene un campo espacial de entendimiento, es decir, no es para comprender fenómenos del universo porque la gravitación está determinada por el sitio y la temporalidad. Por eso sólo describe la física del movimiento en un espacio-tiempo plano, o cuerpos con velocidad constante; entonces para comprender el movimiento de los cuerpos con velocidad variable, Einstein diseñó la teoría de la relatividad general, donde la curvatura del espacio-tiempo será percibida como un campo gravitatorio. ¿Las ondas gravitacionales existen? El tema es fascinante para los científicos contemporáneos que dicen que al menos esa es una forma de escuchar al universo, podemos agregar que una forma de escucharnos a nosotros mismos porque no existe un tiempo ni un espacio absoluto: no existe el éter.


II


Un día como hoy, en 1883, murió Carlos Marx, uno de los más grandes pensadores de toda la historia de la humanidad. Su perspectiva evolucionista de la historia y la definición de un topo inexorable para conducirla son las piedras nodales en las que se basan sus detractores, y es que, además, buena parte de sus interpretadores afianzaron una pátina casi religiosa, lo que desembocó no sólo en diversas expresiones de fanatismo socialista sino también en grandes atrocidades cometidas en su nombre desde el siglo pasado con la Revolución Bolchevique hasta nuestros días. “El marxismo es todo poderoso porque es exacto”, acuñó alguna vez el jefe de la revolución rusa, Vladimir Ilich Ulianov, Lennin. Pero Marx, junto con su gran amigo Federico Engels no escribieron (como aun creen muchos de sus seguidores), las sagradas escrituras –en todo caso escribieron “La sagrada familia” y otros extraordinarios trabajos en donde por ejemplo en el ámbito filosófico, el razonamiento alcanza una de las expresiones más conspicuas de la ciencia social. (Engels y Marx por cierto, fueron entusiastas seguidores de los grandes avances de las ciencias naturales por aquella época).


Carlos Marx es el exponente más destacado de la crítica al capitalismo del siglo XIX y sin tal crítica no pueden explicarse los grandes movimientos laborales y aun feministas de aquellos años, no pueden entenderse los avances en los derechos de los trabajadores: la definición de las jornadas de trabajo y las prestaciones sociales no fueron concesiones humanitarias sí, de los detentadores de los medios de producción que sobre todo, es su naturaleza, buscan la ganancia lo mismo para extraer todo lo posible de la fuerza de trabajo que para elaborar una mercancía con el mayor margen de plusvalía. Desde luego que desde entonces a la fecha se han creado modelos más sofisticados para comprender al capitalismo, en consonancia con la complejidad que ahora tiene el mismo sistema de producción que, vaya paradoja, en buena parte de los países capitalistas desarrollados se vive el paradigma que el socialismo utópico de Francia y aún el “socialismo científico” alemán se planteó como una aspiración política. Marx es, además de un gran pensador, también un referente en el sentido de que frente al conflicto político que sea, o al procesamiento de cualquier “drama histórico” (Gramsci) el pensamiento crítico se aleja del fanatismo siempre, simultáneamente elabora la crítica del poder y tiene en cuenta, al menos como un parámetro ético, que “la desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas”.


Nota: Por eso también me gusta mucho esta canción de Serrat:


Autor

Scroll al inicio