Aristegui Noticias ha dado más cobertura informativa a los XV años de Rubí y al más reciente festejo de otra niña al estilo del narcotráfico así como a distintos videos chistosos que se vuelven virales, que a las amenazas, a los amagos contra el periodista Héctor de Mauleón, los homicidios en Veracruz, la inseguridad creciente en Colima, los 30 años del movimiento estudiantil del CEU -de nada de eso ha hablado-, o en estos días sobre las efemérides relacionadas con los grandes directores de cine italiano; más aún, Aristegui ha empleado más tiempo para hablar de sí misma en su noticiero y en la entrevista que le hicieron recientemente, que para referirse a cualquiera de esos temas señalados y cualquier otro más: los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa y la protesta de uno de ellos frente a AMLO, entre otros más. Hablar de ella, alentar sus consignas de todos conocidos así como promover la información basura es lo que presenta como alternativa de comunicación. Un fiasco, pero tiene una ventaja importante: buena parte de su público es creyente, no le exige calidad informativa y de paso se entretiene con Rubí y los narcocorridos nada más porque son virales.

