Este texto fue publicado originalmente el 11 de febrero de 2016, lo abrimos de manera temporal dada su relevancia periodística.
Mañana llega a México el papa Francisco y entre los muchos puntos de interés que tendrá su visita hay dos que suscitan especial atención en los ámbitos de la política y los medios de comunicación: ¿los funcionaras públicos que tengan contacto con Jorge Mario Bergoglio —en especial el Presidente de la República— se conducirán como representantes de un Estado laico o harán a un lado esa condición y, en el caso de los católicos, se manifestarán como creyentes frente al líder de su Iglesia?, ¿los medios de comunicación privilegiarán al periodismo o éste quedará subordinado a las convicciones religiosas de empresarios de la comunicación o de los periodistas y comentaristas que participarán en la cobertura?
EL BESO DE FOX
Es justificado ese interés porque durante las anteriores seis visitas papales (cinco protagonizadas por Juan Pablo II) hubo muestras de abandono a la condición de representantes del Estado mexicano, por parte de funcionarios, y de subordinación del periodismo a la fe religiosa.
Para la posteridad quedaron la reverencia que con una inclinación exagerada que hizo Vicente Fox —entonces Presidente— frente a Juan Pablo II al recibirlo oficialmente en 2002, y el beso que dio al "anillo del pescador" que el papa portaba en su mano derecha, desplante que críticos de Fox calificaron como acto de subordinación del jefe del Estado mexicano ante el del Vaticano.
MISA EN LOS PINOS
Felipe Calderón, panista y católico igual que Fox, fue más discreto y al recibir a Benedicto XVI, en 2012, inclinó ligeramente el cuerpo hacia el frente al tiempo que daba un apretón de manos al pontífice en señal de bienvenida. Las críticas que recibió por esa reverencia fueron ligeras.
A los miembros del PRI que ocuparon la Presidencia en las cuatro primeras visitas de Juan Pablo II a México también les costó trabajo aplicar como directriz de su comportamiento el principio de separación entre Iglesia y Estado. Cuando a José López Portillo le tocó recibir a Karol Wojtyla en 1979, le dirigió —al final de la ceremonia de bienvenida y al retirarse del acto— un impecable "lo dejo con su feligresía", pero luego gestionó que el papa oficiara una misa en Los Pinos, presuntamente a petición de doña Refugio Pacheco, madre del entonces presidente.
MICRÓFONO BENDITO
A Carlos Salinas de Gortari le tocó recibir a Juan Pablo II en 1990 cuando México aún no tenía relaciones diplomáticas con el Vaticano. El propio Salinas las estableció en 1992 y en 1993, al dar la bienvenida al pontífice polaco en Mérida, ambos en calidad de jefes de Estado, Salinas recibió críticas por dirigirse a él como "su santidad", término que exige el protocolo del Vaticano. Ernesto Zedilla también dio ese tratamiento a Juan Pablo II cuando éste vino por cuarta vez, en 1999.
Por el lado de los medios también hay hechos y frases que recordar. En julio de 2002, el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean declaró —al referirse a la quinta visita de Karol Wojtyla y a la cobertura de su televisora—: "Para nosotros es un evento casi como una Copa del Mundo o unas Olimpiadas" (MILENIO Diario, 18NI1/2002, suplemento Hen p. 6). En ocasión de esa misma visita, el conductor de noticiarios de Tv Azteca Jorge Zarza, uno de los cinco enviados de medios nacionales que viajaron en el avión de Juan Pablo II rumbo a México, exclamó fervoroso: " (Tv Azteca) Tiene un micrófono que fue bendecido en la sede papal y creo que eso nos dará más fuerza para hacer nuestro trabajo lo mejor posible" (El Universal, 24N11/002).
CANALES TODO PAPA'
En las visitas papales de 1999 y 2002, el Episcopado Mexicano pidió a las televisoras que no vieran en esos eventos motivo para entablar competencia y, en cambio, colaboraran entre ellas para realizar la cobertura. De esa manera, Televisa se encargó de generar la señal de las ceremonias litúrgicas; Tv Azteca la correspondiente a los recorridos del pontífice (para lo cual movilizó 75 cámaras Multivisión produjo la señal del acto encabezado por el papa en el Zócalo capitalino, y Cepropie (Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales), dependiente de la Secretaría de Gobernación, generó la señal de las ceremonias de llegada y despedida; sin embargo, cada televisora tuvo sus propios conductores, reporteros y comentaristas, además, por supuesto, de sus propios anuncios comerciales.
Hoy no habrá esa colaboración. La competencia por la audiencia será absoluta. Veremos y escucharemos todo el día, si lo queremos, información ininterrumpida sobre la visita de Francisco. Radio Fórmula, por ejemplo, destinará a ese fin su frecuencia 1470 de AM (que durante estos días se llamará La emisora del Papa Francisco Sky, filial de Televisa, abrirá un canal todo papa: el 1601; Radio Centro decidió llamarse temporalmente Radio Centro Francisco para transmitir "la visita de su santidad". iHabemus papam!
Este artículo fue publicado en Milenio el 11 de Febrero de 2016, agradecemos a Fernando Mejía Barquera su autorización para publicarlo en nuestra página


