Tras fracaso de “Cinturón de Paz”, renuncia Jesús Orta “por motivos personales”

En medio de una de las más graves crisis de inseguridad que vive la Ciudad de México, Jesús Orta Martínez renunció a su cargo como titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana por “motivos personales”, según informó el gobierno de la capital.

En una tarjeta informativa, el gobierno de Claudia Sheinbaum informó que la renuncia fue aceptada y se nombró como nuevo titular de la SSC a Omar García Harfuch.

Al tiempo, Orta Martínez, por medio de sus redes sociales, anunció su retiro al cargo y defendió su gestión, recibiendo por ello fuertes críticas de los internautas, quienes aseguraron que fue una de las peores que ha vivido la ciudad.

“En estos 10 meses, con un trabajo consistente y de fondo, logramos devolver a la policía de la ciudad capacidades que eran indispensables para solucionar el problema de inseguridad de la ciudad”, señala el tuit lanzado por el funcionario por la mañana de este viernes, desde su cuenta personal @JesusOrtaMtz

Un mensaje similar fue emitido desde otra cuenta que gestionaba el ex funcionario: @SSCJesusOrta, pero dicha cuenta fue desactivada posteriormente, debido a que se trataba de una cuenta oficial.

Coincidentemente, la renuncia se da luego del fracaso de la estrategia de contención de la violencia de la marcha del 2 de octubre, consistente en un “Cinturón de Paz” formado por personal del gobierno capitalino, a quienes se les repartieron camisetas blancas.

La estrategia no funcionó, puesto que al igual que en la marcha por Ayotzinapa, verificada pocos días, antes, se verificaron destrozos y actos vandálicos. Además, armar dicho Cinturón de Paz representó un gasto para el gobierno de al menos 1 millón de pesos, solo en impresión de camisetas.

Jesús Orta también fue el funcionario a quien activistas feministas lanzaron diamantina rosa durante un acto de protesta por la violación, a manos de policías capitalinos, de una menor de edad. Calificó el hecho de “agresión”, lo cual encendió aún más los ánimos de las activistas, además de que a juicio de las mismas, no hizo justicia en el caso de los policías señalados de violación.

Este evento derivó en las intensas protestas feministas del 16 de agosto, en las que también se registraron actos vandálicos que en un primer momento fueron catalogadas por el gobierno capitalino como una “provocación”. Ello encendió aún más los ánimos y la administración de Claudia Sheinbaum vivió una de las peores crisis de credibilidad e imagen, la cual intentó remontar con el anuncio de un “plan emergente” para combatir la violencia de género.

Resulta extraño que el funcionario anuncie un retiro por motivos personales, cuando apenas del 1 de octubre, el martes de esta semana, divulgó por sus redes sociales la firma de un convenio con alcaldes de la CDMX y hablando de planes a futuro para la seguridad de la capital.

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