Recomendamos también: AMLO poeta, por Gabriel Zaid

Corre la leyenda de que Andrés Manuel López Obrador compuso el himno del PRI tabasqueño, del que fue presidente. Se entiende, porque Tabasco es tierra de poetas. Carlos Pellicer, José Gorostiza y José Carlos Becerra fueron tabasqueños. Y cuando Pellicer fue candidato del PRI a senador por Tabasco (1976), el joven López Obrador militó en su campaña. El socialismo cristiano de Pellicer lo marcó.

Tabasco es también tierra de lingüistas. Francisco J. Santamaría no sólo fue gobernador del estado, sino el autor de un admirable Diccionario de mejicanismos. AMLO buscó la gubernatura de Tabasco, es autor de 16 libros y tiene una riqueza de vocabulario inusual entre políticos.

Las personas que insultan suelen tener un repertorio limitado y repetitivo. No AMLO. Es un artista del insulto, del desprecio, de la descalificación. Su creatividad en el uso de adjetivos, apodos y latigazos de lexicógrafo llama la atención:

Achichincle, alcahuete, aprendiz de carterista, arrogante, blanquito, calumniador, camajanes, canallín, chachalaca, cínico, conservador, corruptos, corruptazo, deshonesto, desvergonzado, espurio, farsante, fichita, fifí, fracaso, fresa, gacetillero vendido, hablantín, hampones, hipócritas, huachicolero, ingratos, intolerante, ladrón, lambiscones, machuchón, mafiosillo, maiceado, majadero, malandrín, malandro, maleante, malhechor, mañoso, mapachada de angora, matraquero, me da risa, megacorrupto, mentirosillo, minoría rapaz, mirona profesional, monarca de moronga azul, mugre, ñoño, obnubilado, oportunista, paleros, pandilla de rufianes, parte del bandidaje, payaso de las cachetadas, pelele, pequeño faraón acomplejado, perversos, pillo, piltrafa moral, pirrurris, politiquero demagogo, ponzoñoso, ratero, reaccionario de abolengo, represor, reverendo ladrón, riquín, risa postiza, salinista, señoritingo, sepulcro blanqueado, simulador, siniestro, tapadera, tecnócratas neoporfiristas, ternurita, títere, traficante de influencias, traidorzuelo, vulgar, zopilote.

La inspiración dicta lo que baja del cielo: juicios olímpicos y fulminantes. “¡Torres de Dios! ¡Poetas! ¡Pararrayos celestes!” -dijo Rubén Darío.

Insulta a diestra y a siniestra, aunque “con todo respeto”. Desprecia y descalifica, pero con “amor y paz”. Recomienda cuidarse de los otros candidatos, como si fueran asaltantes: “No lleven cartera porque va a ser una robadera”. Lo escenificó en un sketch ante las cámaras de televisión, cuando se le acercó el candidato del PAN-PRD-MC. Compone parodias de comerciales, como la burla contra el candidato del PRI:

Ternurita, ternurita:

¡Apúrate!

porque te va a ganar Margarita.

Le gustan los dísticos: “No queremos candidatos ni de chivos ni de patos”. “Agarra la avena, pero vota por Morena”.

AMLO se volvió adicto a ser el centro de la atención pública mientras descarga sus sonoros epítetos. Cuando fue jefe del Distrito Federal, se daba el lujo de citar a las seis de la mañana para conferencias de prensa que los reporteros no podían ignorar. La prensa, fascinada y sumisa (a pesar de que la maltrata) lo sigue a todas partes y amplifica sus declaraciones. Domina el arte de volverse noticia.

Más información: http://bit.ly/2QDiCq6

Autor

Scroll al inicio