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La pulsión favorita del actual gobierno, desmantelarlo todo y empezar de nuevo, está presente en su discurso contra el INE y contra la democracia mexicana.

Según ese discurso la democracia no ha empezado en México, solo ha sido una simulación, y el INE su instrumento.

Desconocemos la reforma electoral que hay en la cabeza del gobierno, pero no algunos de sus ingredientes:

Revocación de mandato, ya aprobada. Consultas populares, ya aprobadas. Reducción a la mitad del financiamiento político a los partidos, por legislar. Disminución o eliminación de la representación proporcional, por legislar.

Las demás piezas de la reforma que andan en el aire son disparos contra el INE.

Primero, poner el padrón electoral en manos de la Secretaría de Gobernación. El Presidente ha dicho que no insistirá en esto, pero la petición formal de Gobernación no ha sido retirada.

Segundo, eliminar los Organismos Públicos Electorales, los famosos OPLEs, para que el INE absorba la responsabilidad de todas las elecciones.

Se trata de una ampliación de responsabilidades que parece fortalecer al INE pero que en realidad debilitaría su capacidad de ejecución.

Tercero, crear consejos estatales, en sustitución de los OPLEs, con consejeros nombrados por mayoría simple en la Cámara de Diputados, es decir, por Morena.

Más información: http://bit.ly/2Gx9Wg7

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