Cuando la política mexicana se convierte en un escándalo de gritos y sombrerazos, a Gil se le pone la gallina de carne. Gamés lo leyó en su periódico MILENIO: los especialistas del CI Banco advirtieron que el dólar podría alcanzar niveles superiores a los 22 pesos mientras se acercaba la fecha en la cual Trump asumiría la presidencia de Estados Unidos. Los especialistas no habían terminado de plantear este asunto cuando se compraban dólares a 22 pesos con 20 centavos. Un grito desgarrador rasgó el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos devaluados.
La mañana en que el dólar encareció, Gamés había leído las Coordenadas de Enrique Quintana: "lo que realmente será determinante para definir el curso probable de la economía en los siguientes meses, incluyendo los precios de las gasolinas, será lo que pase a partir del 20 de enero. Si se percibe una renegociación ordenada y racional del Tlcan, veremos que las tensiones bajan. Si no es así, más nos vale tener el cinturón de seguridad muy bien ajustado".
Un escalofrío y una pregunta recorrieron las espaldas de Gamés (Gil tiene dos espaldas): por lo que hemos visto, ¿se puede concebir a Trump revisando de forma racional y ordenada el TLC? Que la boca y las manos se le hagan chicharrón a Gilga, pero razón y orden son dos palabras que no figuran en el diccionario personal de Mr. Trump, un hombre que más bien actúa de forma irracional, violenta y desordenada, lo que se llama un barbaján.
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