El diario español El Correo de Galicia emitió este jueves su postura sobre la polémica que desataron ayer al publicar en su versión impresa y digital una columna del periodista Manuel Morales do Val, en donde culpa a una mujer de su asesinato por continuar una relación a sabiendas de que su pareja era un “reconocido maltratador” y pese a que mediaba entre ambos una orden de alejamiento.
“Lamentamos el comprensible revuelo por la publicación de la columna 'Víctimas de su sexismo', de Manuel Molares. Pedimos disculpas a nuestros lectores por el fallo en el proceso de control de textos”.
En consecuencia, el medio informó que la colaboración del columnista “fue rescindida por la dirección del periódico con efectos inmediatos” y además, se comprometió a defender a todas las víctimas de cualquier tipo de violencia.
“Reiteramos nuestro total compromiso con la libertad de expresión –los únicos límites son los marcados por la Constitución Española y la Declaración Universal de Derechos Humanos– y con la defensa sin reservas de todos los colectivos víctimas de cualquier tipo de violencia”.
Censura a la realidad
Por otra parte, Morales do Val publicó, también este jueves, en su blog “Crónicas Bárbaras”, un artículo titulado “Censura a la realidad”, donde explica que nunca se había enfrentado a una reacción similar por un texto que calificó de “reflexivo”.
“Este cronista ha recorrido el mundo narrando hechos terribles, pero nunca encontró una reacción censora tan feroz como la de jauría de las feministas radicales, feminazis y sus corifeos cuando leyeron esa crónica que las asustó al verse en el espejo, igual que a los adalides de la corrección política”.
Para él, la víctima “no buscó su muerte, pero se expuso a ella” al carecer de voluntad. Afirmó que sólo quería retratar una opinión y una realidad que fue "mal interpretada por grupos sociales que se niegan a aceptar que, en alguna medida, se sienten identificados" por sus palabras.
Asimismo aseguró que la columna (que invitó a releerse), llamaba a "la reflexión. A la prudencia. A que las mujeres no aparezcan como seres inútiles dominados por sus emociones y deseos, como si fueran animales irracionales, como las presentan las feministas desorientadas, las feminazis y los podemitas”.
La manzana de la discordia
A continuación un fragmento de la columna por la que varias personas se dijeron indignadas:
“Mujeres así se convierten voluntariamente en esclavas sexuales de posibles asesinos. Los siguen suicidamente por el placer físico que les proporcionan (…) Desdeñan los consejos de los psicólogos que las atienden tras denunciar a sus parejas. Porque esos hombres son buenos amantes que establecen una relación morbosa; por eso muchas reinciden buscando el éxtasis que demasiadas veces les trae la muerte (…) La mujer que se expone por dependencia sexual es una yihadista suicida, un soldado voluntario en primera línea de fuego”.
Lean y juzguen ustedes mismos. pic.twitter.com/4vDRUx0wA8
— Mónica Carrillo (@MonicaCarrillo) 11 de enero de 2017
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