El archivo personal de la prestigiosa jurista y activista feminista María Telo (1915-2014) ya es accesible para el público. El contenido de las 53 cajas (manuscritos, recortes de prensa, correspondencia, separatas y monografías de 1931 a 2006), que en 2017 fue donado al Archivo Histórico Nacional por su hija, Almudena Fernández-Balbor, constituye un sustancioso patrimonio documental para conocer la situación y evolución de las mujeres españolas en el siglo XX. La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, ha defendido este lunes durante la presentación del legado que “el Archivo Histórico Nacional es el sitio en el que debe estar” (se barajaron otras posibilidades) y ha reivindicado este espacio y “el silencio necesario y la reflexión necesaria” para su estudio.
Calvo ha ponderado la figura de Telo, quien “se batió el cobre en el ámbito jurídico” ante la situación de desigualdad de la mujer, considerada en su tiempo en España “menor de edad” en relación a sus derechos en el Código Civil. La vicepresidenta primera, que también es responsable de Memoria Democrática, ha subrayado, además, la importancia de la relación que Telo mantuvo con la abogada, escritora y política Clara Campoamor, así como con la periodista Concepción Arenal, y ha situado la mirada que se estableció entre estas tres mujeres en la raíz de las actuales leyes de igualdad de España, cuando “la razón política ha alcanzado la razón jurídica”.
Entre los documentos digitalizados (en la imagen de la información), existe una carta de junio de 1977 de Adolfo Suárez en la que el entonces presidente del Gobierno le pide el voto ante las elecciones del 15 de junio y posta su intención de lograr en un breve plazo “una igualdad, no solo práctica, sino real, entre los hombres y las mujeres”. En otra carta, de 1974, el subsecretario de Hacienda responde de forma negativa a su requerimiento de que las funcionarias públicas adquieran los mismo derechos que los funcionarios, algo que habían rechazado las Cortes “por el considerable aumento de gastos que supondría la ampliación de derechos”. También hay un manuscrito de ocho páginas con el texto que la jurista escribió en 1994 para una conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid en la que habló sobre Concepción Arenal, Victoria Kent y Clara Campoamor. En el archivo también se encuentra la correspondencia que mantuvo con esta última.
Tras terminar la carrera de Derecho al acabar la Guerra Civil, la autora de Mi lucha por la igualdad jurídica de la mujer (2009) logró por oposición una plaza en el cuerpo técnico del Ministerio de Agricultura. Era la primera mujer que lo conseguía y, según ha explicado la profesora de la Universidad de Salamanca Esther Martínez Quintero, sufrió acoso laboral por el hecho de ser mujer y se la quería relegar al trabajo de secretaria. Se negó y como alternativa se le ofreció “no hacer nada”. “Yo no paro, voy a seguir trabajando”, respondió. Siguió trabajando y preparándose hasta que en 1952 abrió un despacho de abogados en Madrid.
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