La caída en los precios de la mezcla mexicana del petróleo, aunada al crecimiento cero y a la crisis sanitaria que se nos viene por el coronavirus, augura presiones fiscales que, sin ser agoreros del desastre, nos pueden arrastrar a una grave crisis económica.
Los expertos coinciden. El problema está en Pemex. Se ha convertido en un barril sin fondo. Nada más en 2019 sus pérdidas ascendieron a 346 mil millones de pesos, según reportes.
Es allí donde el gobierno tiene que hacer recortes para compensar la inevitable baja en los ingresos. Aferrarse a la refinería de Dos Bocas, como lo hace el presidente López Obrador, es una insensatez.
“Si no lo entienden, el mercado y las calificadoras los van a crucificar. Van a repetir el mismo error de Oteyza y de Lozoya. Ambos siguieron gastando, como si el precio no hubiera caído y así nos fue”, advierte una fuente de muy alto nivel.
La 4T ya le dio su mochada al famoso Fondo de Estabilización creado, precisamente, para enfrentar contingencias como la que vivimos con la caída de los precios del petróleo a niveles que no habíamos visto desde febrero del 2016.
La mezcla mexicana cerró ayer en 23.58 dólares el barril, muy lejos de los 49 dólares el barril, precio que sirvió de referencia para calcular los ingresos en el paquete económico para el 2020.
Al derrumbe en los precios del petróleo hay que agregar la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus y su previsible impacto en la economía. Ya son 14 los contagiados y contando.
El titular de la SHCP, Arturo Herrera, reconoció ayer que, en el mejor de los escenarios, la pandemia va a tener un impacto mayor en la economía. “Tratamos de dar un impulso a la economía desde ahora para crear una especie de colchón”, dijo en la inauguración de la Convención Bancaria 2020.
El emblemático panista dice que este gobierno, “con una gran irresponsabilidad”, utilizó parte de ese fondo para usarlo en gasto corriente. ¿Resultado? Se viene un colapso que va a obligar al Presidente a caer en la contradicción.
“Nos dijo en toda la campaña que no va a aumentar impuestos, ni se endeudará. Estoy seguro que en los próximos 12 meses estará proponiendo y necesitando una reforma fiscal para fortalecer los ingresos.
“Su gobierno es muy malo para gastar. Son gastos electorales. No son políticas públicas para aumentar el crecimiento, la inversión y el empleo”, nos dijo.
Y más: “aquí no tenemos ni siquiera la conciencia de admitir el problema, por ejemplo, del coronavirus. Ni los recursos, los márgenes, ni los fondos. Se lo gastaron previamente”.
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