Recomendamos: Un pensador a caballo y la lentitud. Memorias del coronavirus/ XXXIV

Martes 19 de mayo. 12:30 pm. Pinche año de Leona Vicario. Mientras Gil hacía el quehacer escuchaba los seis conciertos de Brandenburgo, una de las cumbres de la música barroca por la cual Gil tiene especial aprecio, cimiento de toda la música orquestal posterior. Oír uno tras otro bajo la interpretación bachiana de Karl Richter convierte el acto vulgar de trapear en la ejecución de un instrumento imprescindible en una orquesta. En el trapeador, un maestro del mechudo: Gil Gamés. ¿Qué tal le quedó el oclayo a Román Revueltas?

Mientras oía extraordinarios sonidos barrocos, Gil leyó en su periódico MILENIO una nota de Pedro Domínguez: “el Presidente dijo que solo es responsabilidad de los servidores públicos transparentar su patrimonio, por lo que la reforma para que el Inegi verifique los bienes de los ciudadanos no es conveniente: “No creo que sea correcto, se tiene que mantener en privado lo que significan patrimonios de empresarios y de todos los mexicanos. La obligación de dar a conocer los bienes patrimoniales es exclusivamente para los servidores públicos; nosotros sí debemos a dar a conocer nuestros patrimonios, por eso no considero conveniente esa propuesta”.

El Presidente se refería a la idea genial de Alfonso Ramírez Cuellar, dirigente nacional interino de Morena. Don Poncho propuso revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de las personas más acaudaladas del país, además de vigilar la concentración de “poder” que tienen algunas empresas. En conferencia de prensa, el líder de Morena afirmó que incluso solicitará permiso al partido para asistir un día a la Cámara de Diputados, donde funge como diputado con licencia, para presentar la propuesta: “No sólo se debe de medir la pobreza extrema, que ya se hace a través del Coneval, sino también la riqueza extrema, que se mida la concentración de las grandes fortunas. ¿Quién lo debe hacer? El órgano constitucional con enorme prestigio como es el Inegi”.

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1:30 pm

La memoria de Gil es una balsa a la deriva. Amigos que no malquieren a Gilga le han recordado que Ramírez Cuéllar fue uno de los dirigentes del Barzón que entró a caballo al Congreso. A buscar en la red. Muy fácil: Era el año de 2002, el ahora presidente interino de Morena entró a la fuerza a la Cámara de Diputados acompañado de 200 activistas y seis cuacos; sí, los líderes entraron a caballo, Ramírez Cuellar uno de ellos. Exigían recursos para el campo. Como diría el clásico: a’pa lidercitos que se cargan. ¿Y su cuaco de Ramírez, dónde quedó? ¿Murió de viejo? ¿Lo donó al movimiento barzonista? Este prócer fue quien propuso que el Inegi, organismo autónomo, revise los bienes de quienes considere ricos para que el gobierno se entere y les cobre su maldita riqueza. El Presidente detuvo a Ramírez Cuellar y su caballo. Menos mal.

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2:30 pm

Más información: https://bit.ly/3g7zAIZ

 

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