Gil no da crédito y cobranza. Levantas una piedra y sale un corruptazo: ¿qué hay de nuevo, viejo? Le ha tocado su turno a Zacatecas. Gamés lo leyó en su periódicoReforma: al menos 24 empresas fantasmafueron usadas durante la administración del priista Miguel Alonso Reyes para desviar recursos del gobierno estatal. La denuncia será presentada ante la Procuraduría General de la República por la ex candidata de Morena a la alcaldía de Zacatecas. Según ese documento, entre 2012 y 2016 los desvíos ascendieron a 307 millones de pesos. Ya cualquier cantidad parece una bicoca comparada con las enormidades deJavidú en Veracruz. Las empresas simulaban facturación de servicios. Cuando el gobernador Alonso Reyes dejó el cargo apareció una red en la cual servidores públicos de alto nivel colaboraron para beneficiar con adjudicaciones directas a determinadas empresas y proveedores.
En un gesto no del todo inopinado, Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: no hay remedio. Tardaremos una eternidad en limpiar la casa, en cambiar la idea y el hecho de que, ante todo, un gobierno es un botín de los grandes. Gilga abrió el frasco de la melancolía y de pronto todo fue crepuscular en el amplísimo estudio. Una noche entintada cayó sobre la ciudad.
Entonces se oyó el ruido siniestro de unas cadenas. Una voz del más allá transmitió este mensaje de escalofrío: soy una de las empresas fantasma que los gobernadores constituyen para robarse dinero público. Vengo del otro mundo a cobrar lo que es mío, alguna partida de educación, de seguridad, de salud.
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