Que el peor enemigo de Cuba es el régimen mismo, y ya sin Fidel en la escena, queda explicado a las llanas en el surrealismo que transmiten sus propias autoridades. Esta vez, la protagonista es una película, Santa y Andrés, dirigida por una de las jóvenes promesas de la isla: Carlos Lechuga (La Habana, 1983). Hace dos años, el guion sin rodar de esta historia sobre disidentes, poetas y homosexuales sedujo a un jurado presidido por el español Manuel Gutiérrez Aragón, y lo premió en la categoría de guion inédito Después de rodarla y haberla presentado con gran éxito en Toronto y el último festival de cine de San Sebastián, el propio Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que se celebra del 8 al 18 de diciembre en La Habana, le cierra sus puertas a su exhibición. ¿La razón? Su carácter contrarrevolucionario.
Santa y Andrés fue escrita por Lechuga y Eliseo Altunaga. Está abiertamente inspirada en el escritor Reinaldo Arenas (1943-1990) dijo el director a su paso por San Sebastián el pasado septiembre: “Sí, surge de hacer un homenaje a los escritores y artistas que no pudieron desarrollar su obra en paz, como el propio Arenas. Pero también a algunos escritores de generaciones anteriores, como Lezama Lima, que sufrió lo mismo", afirma.
Se trata de una película cubana independiente, rodada fuera del ámbito estatal y coproducida junto a Quinta Avenida Films por países como Francia y Colombia. Su objetivo: “Descubrir a la gente joven de Cuba que desconoce este problema lo que sufrieron estas figuras”, aseguró Lechuga.
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