El fotógrafo Burhan Ozbilici fue a una exhibición de fotografía en Ankara, capital de Turquía, por gusto propio. La agencia de noticias para la cual trabaja, Associated Press (AP), no le había asignado la cobertura del evento.
De salida de la oficina, la galería le quedaba de camino a su casa.
Así que decidió hacer una parada en lo que apuntaba a ser un evento eminentemente cultural, pero que en cuestión de segundos se transformó en la escena de un crimen a sangre fría y en una noticia que estremeció a la comunidad internacional el lunes en la noche.
Y aunque Ozbilici no estaba trabajando, su cámara captó ese momento.
Un hombre vestido de civil abrió fuego contra el embajador de Rusia en Turquía, Andrei Karlov, quien se encontraba ofreciendo un discurso en la galería.
El atacante era un policía vestido de civil, que, segundos después de abrir fuego, gritó: "No olviden a Alepo, no se olviden de Siria", dijo el atacante hablando en turco y en árabe. "Allahu Akbar" (Dios es grande), añadió.
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