Los fenómenos virales en las redes sociales durante 2016

Los usuarios de las redes sociales nunca descansan, están siempre a la caza de cualquier personaje o situación que les permita crear sus propias noticias, figuras y “villanos favoritos”. Y lo hacen con tal efectividad, que los medios de comunicación no pueden sustraerse a estos fenómenos creados desde el ciberespacio. A continuación un breve recuento de lo más viral en las redes durante 2016.


Estigmatizada para siempre. A finales de enero, la conductora de Televisa, Andrea Legarreta, declaró lo siguiente a propósito de la devaluación del peso: “El que suba el dólar no afecta a los mexicanos, y sube por culpa de las economías de otros países que están mal, no es por culpa de nuestro gobierno”. Los usuarios de internet, con unos conocimientos tanto o más elementales de economía como los de la presentadora, literalmente la destrozaron.


En su defensa, ella adujo que sus palabras fueron “pagadas” por un anunciante, pero le resultó contraproducente porque ya no fue sólo tachada de ignorante, sino de “vendida al sistema”. El tribunal de las redes no se conformó con linchar a Legarreta por el error cometido en aquel momento, sino que ya la han convertido en un estigma permanente de torpeza y deslices verbales. La presentadora nunca falta en los “memes” que las legiones crean para burlarse de quien se les ocurra; haya opinado o no sobre el tema, Andrea Legarreta es ya una de las “villanas favoritas” no sólo de los cibernautas, sino de miembros distinguidos de la prensa militante como Denise Dresser o Jenaro Villamil.


El vendedor más grande del mundo. Ojo, no estamos hablando de la popular saga de libros de Og Mandino, sino de Francisco Orihuela Ramírez, un adolescente de 15 años que vende empanadas en las playas de Acapulco. Su particular manera de comercializar su producto llamó la atención de unos turistas, quienes lo grabaron en video y lo subieron a las redes sociales, donde despertó el interés nada menos que de Arturo Elías Ayub, director de la Fundación Telmex.



Gracias a esta inquietud del yerno de Carlos Slim, Paco se convirtió en un fenómeno no sólo de las redes, sino de los medios de comunicación, especialmente aquellos con una habitual opinión favorable hacia el dueño de Grupo Carso. En algunas notas, más que resaltar la estrategia de ventas del joven, lo que se promovía era la intención altruista de Elías Ayub para ofrecer su apoyo económico, o al menos una beca.


Después de varias versiones sobre si aceptaba o no la oferta, ésta fue rechazada por Francisco y su familia. En entrevista para Proceso en noviembre pasado, el joven vendedor de empanadas anunció que haría un pausa en su actividad con el fin de evitar que la popularidad que estaba ganando a pasos agigantados, lo distraiga de su objetivo: ser un gran mercadólogo, pero por sus propios medios.


Una maestra muy versátil. El pasado 14 de noviembre, Andrea Lomelí, una niña de ocho años saltó a la fama luego de que corrigiera al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, de un error de dicción que el funcionario tuvo durante un evento en la Feria del Libro Infantil y Juvenil. A partir de esa fecha, quedó registrara para la posteridad la frase “no se dice ler, se dice leer” y aunque los cibernautas que celebraron dicha acción exhibieron una serie de déficits de lenguaje aún peores que los del secretario, cumplieron con el objetivo no sólo de mofarse a placer de Aurelio Nuño, sino de convertir a la pequeña en una heroína. Incluso, la escritora Elena Poniatowska le vaticinó un futuro brillante como maestra.



Andrea fue buscada por varios medios de comunicación para ser entrevistada y en todas ellas, dejó en claro dos cosas: La primera, nunca tuvo la intención de humillar al secretario de Educación (aunque las legiones se empeñaron en difundir lo contrario) y la segunda, que volvería a corregir, si fuera necesario, no sólo a Nuño sino al mismísimo presidente.


Pero la atención sobre Andrea no quedó ahí; el grupo musical Los Tres Tristes Tigres, la invitó a participar en un videoclip de una adaptación del popular tema navideño “Mi burrito sabanero”. En el material se retoma la lección sobre “ler y leer”, pero adicionada con unos pasos de baile.


Lo que sea por los likes. Con motivo del enésimo concierto de reencuentro de algunos de sus integrantes, a mediados de noviembre el programa de espectáculos Ventaneando entrevistó a varios seguidores del desaparecido grupo Menudo, popular en los años 80. De estos admiradores, destacó especialmente Eduardo Arias, quien preso de su euforia por recordar sus años mozos, cada frase que pronunciaba la remataba con un “wuuu”.



Por alguna extraña razón, las legiones se sintieron atraídas por este entusiasta fan, lo bautizaron como “Lady Wuuu” y lo convirtieron en un fenómeno de popularidad. En ese inmenso universo de cibernautas dedicados a crear figuras emergentes, destacan los encargados de una concesionaria de vehículos en Guadalajara, quienes buscaron por cielo, mar y tierra a este singular personaje para entrevistarlo y plantearse un reto: si el video de esta nueva entrevista lograba un millón de “likes”, el protagonista se haría acreedor de un carro.


Por increíble que parezca, la meta se logró con creces: la especie alcanzó los diez millones de “likes” en cinco días y Eduardo Arias se ganó un flamante auto rojo, y todo por ese “wuuuu”, que seguramente lo acompañará hasta el fin de sus días. Por si la fama y el carro no bastaran, el “wuuuu” se convirtió ya en un elemento imperdible para los “memes” que las legiones tengan a bien crear de aquí en adelante. Lady Wuuuu es el ejemplo más acabado que por “likes” se está dispuesto a lo que sea.


La gran pachanga. Quizá Crescencio Ibarra no sabía que tan poderosas pueden ser las redes sociales, sobre todo si se toma en cuenta que en La Joya, una pequeña localidad de San Luis Potosí, ni siquiera había internet. Él sólo quería hacer partícipe a los habitantes de su comunidad de los quince años de su hija Rubí, a celebrarse el 29 de diciembre, y grabó un video para que se difundiera a través de uno de los pocos medios locales que hay en ese sitio, pero resulta que otros medios estatales captaron la peculiar invitación y se encargaron de colocarla en el ciberespacio; en pocas horas, todo México estaba invitado a la fiesta de Rubí y no sólo los 200 residentes de La Joya.



Es del dominio público que a la sociedad mexicana le encanta la pachanga y estando tan próxima la temporada navideña, la convocatoria no pudo llegar en mejor momento y con plus que le imprimen las redes sociales, ésta ya rebasó cualquier expectativa de un evento masivo a nivel local. No hay medio que no haya dedicado al menos una nota a los quince años de Rubí; incluso aquellos que se dicen “críticos” y fustigan a su contraparte por crear distractores y cortinas de humo. Más aún, medios internacionales se han ocupado de este fenómeno mediático y social.


Aún antes de que la fiesta se lleve a cabo, Rubí y su familia ya han sido entrevistados en programas de entretenimiento y han recibido un sinfín de ofrecimientos para participar en campañas de productos de belleza o marcas de ropa; incluso la clase política se ha trepado en la ola, por ejemplo, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, la ha invitado a conocer algunos destinos turísticos de la entidad. Por lo pronto, y ante la expectativa que ha generado la fiesta más publicitada del año, las autoridades de La Joya y municipios aledaños, se han visto en la necesidad de diseñar la logística de un operativo de seguridad para los asistentes.



Asimismo, en Telmex ya se han dado a la tarea de instalar infraestructura para servicios de Internet, a fin de que los XV años de Rubí tengan una cobertura adecuada en las redes sociales y el fenómeno mediático siga vigente por unas semanas más.


 


La exhibición de la miseria humana. La medallista olímpica y actual senadora del Partido del Trabajo, Ana Gabriela Guevara, fue objeto de una agresión por parte de cuatro personas en la carretera México-Toluca, a la altura de La Marquesa, el pasado 11 de diciembre; por las lesiones recibidas, la legisladora tuvo que ser hospitalizada e intervenida quirúrgicamente.



Con el fin de denunciar públicamente lo ocurrido, y crear conciencia sobre la violencia de género, Guevara decidió ofrecer una conferencia de prensa y subir a Internet las imágenes de su rostro golpeado. Si bien es cierto, que esta acción de la senadora suscitó varias muestras de solidaridad y condena al ataque de que fue víctima, también sirvió para crear un fenómeno viral en las redes sociales, pero con un matiz preocupante.


Con diferentes hashtags como #GolpearMujeresEsFelicidad, usuarios de Twitter y Facebook se volcaron para lanzar una gran cantidad de insultos y expresiones misóginas en contra de Ana Gabriela, alegrándose por lo que lo pasó y esgrimiendo las justificaciones más inimaginables para justificar la violencia: el hartazgo de la gente con los políticos, que si ella utilizó su cargo para llamar la atención y otros por el estilo.


 


Esta deleznable actitud trascendió incluso entre quienes tienen un espacio en los medios de comunicación; este domingo, el conductor de espectáculos Álvaro Cueva utilizó su columna del periódico Milenio para atacar a Ana Gabriela Guevara y aseverar que los insultos que recibió a través de las redes sociales son resultado de su soberbia, por creer que sus moretones son diferentes a los de otras personas que a diario son golpeadas en México, hombres y mujeres, a los que ni por equivocación se les da el realce que se le dio a ella.


De acuerdo con el portal de noticias Eje Central, entre el martes 13 y miércoles 14 de diciembre, se registraron en total 63 mil 700 comentarios que hacía apología de la violencia en contra de Ana Gabriela Guevara y la convirtieron en tendencia nacional.


El espejo


Como habrá constatado el lector en este breve recuento, las redes sociales son un espejo de grandes franjas de la sociedad que estigmatizan, discriminan y atacan a quienes consideran enemigos de sus muy particulares causas. También retratan a otras que, ante la ausencia liderazgos y referentes, convierten a cualquier persona en ídolo o villano y a cualquier trivialidad en un fenómeno de masas de alcances inimaginables. Si, las redes empoderan a cualquiera, pero pocas veces para fines útiles.

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