Tras los desacuerdos entre el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y la empresa Boeing sobre el costo del nuevo Air Force One, la tarde del pasado miércoles, el magnate y Dennis Muilenburg, director ejecutivo de la fabricante, se encontraron para conversar sobre el valor real que tendrá el próximo avión presidencial.
Muilenberg prometió a Trump, luego de varios horas de reunión, que la aeronave "costará menos de 4 mil millones de dólares", precio que el ahora mandatario había cuestionado a principio de mes:
"Boeing está construyendo un nuevo 747 Air Force One para futuros presidentes, pero los costos están fuera de control, más de 4 mil millones. ¡Cancelen la orden!", escribió Trump.

Sin embargo, al poco tiempo de la publicación, Boeing negó que fuera ese el valor pero se mostró accesible a una negociación.
Según la empresa, quieren "ofrecer el mejor servicio, así como garantizar la seguridad del presidente y de la nación en un modo que resulte accesible", dijo Muilenburg al finalizar encuentro entre ambos.

Y es que el próximo avión requiere de una serie de equipamientos especiales para permitir que el presidente vuele alrededor del mundo y tenga acceso a la misma información que en la Casa Blanca, por lo que el diseño y fabricación necesitan altos costos, justifica la compañía.
No obstante, no anunciaron el precio pactado (si es que llegaron a un acuerdo).
(Con información de AP)
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