Anécdota escuchada a político mexiquense: “Un mañoso presumía cómo procuraba que a sus aliados y adversarios por igual, les crecieran colitas, gustos grandes o medianos, licencias morales o financieras que alimentaba para llegado el momento, tener de dónde agarrarlos”. El amor por el dinero, entre otras cosas.
¿Recuerda usted a quien fuera “prometedor político y joven líder nacional del PAN”, César Nava?
En 2010, el antecesor de Ricardo Anaya fue exhibido por una opaca compra de un departamento de más de 300 metros cuadrados en una de las mejores zonas (por “mejores” entiéndase más costosas), de Polanco, valuado en aquel tiempo en 2 millones de dólares (de remotos 12 pesos y centavos por billete verde), 25 millones de pesos, millones de pesos de entonces y por el cual, el abogado panista aseguraba haber pagado menos de 8.
Esa “ganga” de departamento, regalo nupcial para su esposa Patricia Sirvent, conocida como Patylú, cantante de públicos infantiles ya en retiro; fue un golpe del cual Nava Vázquez no se recuperó en lo político. Legalmente no tuvo mayor revés.
Josefina Vázquez Mota, candidata presidencial del PAN en 2012, se repuso de la derrota con mucho trabajo, puso su energía al servicio de mexicanos en el extranjero a través de una organización llamada Juntos Podemos, que luego resultaría que carece de personalidad jurídica, es más bien un membrete para allegar recursos desde México, y a través de la cual, Vázquez Mota recibió más de 900 millones de pesos del Gobierno federal.
La nota salió en momentos en que la extitular de Sedesol y Educación, dilucidaba si ser o no, candidata del PAN al gobierno del Estado de México el próximo año. Vázquez Mota ha explicado que no se benefició ilegalmente de forma alguna con esos recursos, que lo más que ella pide son boletos y viáticos para sus frecuentes traslados hacia Estados Unidos.
Golpe político, no legal, que parece haber descarrilado la candidatura “diferente” de Josefina para competir contra el PRI. Y seguir en lo suyo.
Ayer, el periodista Ricardo Alemán reveló que Ricardo Anaya, líder del PAN, ha viajado 125 veces en los últimos 36 meses a Atlanta, en Estados Unidos, donde residen su esposa e hijos. Los vuelos redondos de Anaya Cortés significan dinero y tiempo.
Millones de pesos cada año que merecen ser explicados con respecto a sus dietas como líder político, o antes como legislador, tiempo suyo que igual debe explicar y, además, la duda, ¿por qué su familia no vive en México?
Preguntas que buscan respuesta. Eso de las colitas funciona. Descuido financiero, laxitud en aras de proyectos políticos mayores, desdén por cuentas mundanas de gastos mayores pasa facturas. Golpe político para la decisión del queretano sobre su candidatura presidencial, o mejor dedicarse a cuidar al PAN (el pan) y continuar viajando a Atlanta.
Este artículo fue publicado en La Razón el 1° de noviembre de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
