Alrededor de 150 obispos franceses, reunidos en el santuario de Lourdes, pidieron perdón este lunes por el “silencio culpable” que han mantenido frente a los casos de pederastia ocurridos en el seno de la iglesia católica.
Lo anterior, según las directrices que ha marcado el Vaticano a todas las conferencias episcopales para escenificar un mea culpa anual. Sobre todo cuando en este año salió a la luz en la propia Francia un escándalo de pedofilia. El caso del cura Bernard Preynat, imputado por la justicia por abusar presuntamente de hasta 70 víctimas.
"Tenemos que salir de este silencio culpable", declaró el obispo de Puy-en-Velay Luc Crepy en la misa de esta mañana.
Además de las disculpas, los obispos realizaron ayuno como penitencia por las víctimas de pederastia. La reunión finalizará a puerta cerrada con una de las víctimas.
"Sí, tenemos que salir del demasiado largo silencio culpable de la iglesia y de la sociedad y oír el sufrimiento de las víctimas", sostuvo en la misa el obispo Crepy. "Los actos de pederastia, estos crímenes tan graves, destruyen la inocencia y la integridad de los niños y jóvenes".
“No escuchamos lo suficiente a las víctimas. Nos faltó valentía para tomar decisiones”, agregó por su parte André Ving-Trois, en una homilía, en la basílica del Rosario de Lourdes, frente a más de 100 obispos.
La iglesia francesa ha abierto un correo electrónico para recibir testimonios de víctimas. No obstante, la asociación La palabra liberada, que lucha por la justicia, asegura que no hay voluntad real por parte de la jerarquía católica de cambiar las cosas. Como ejemplo cita el caso Preynat, cura que no fue removido de su cargo pese a las denuncias de los jóvenes.
Por ahora la ONG ha recopila 400 testimonios de casos de pedofilia, muchos de los cuales se remontan a las décadas de los años 70 y 80, e involucran a sacerdotes ya fallecidos.
(Con información de El País, PL y RFI)

