El viceministro chino de Seguridad pública Meng Hongwei fue elegido como presidente de la Interpol en sustitución francesa Mireille Ballestrazzi, durante la asamblea general anual de la organización de cooperación policial celebrada en la isla indonesia de Bali.
Esta decisión ha encendido los focos de alarma en organismos de defensores de derechos humanos como Amnistía Internacional, que ha advertido que el nombramiento podría facilitar los esfuerzos del gobierno de China de perseguir a y detener a disidentes y refugiados en el extranjero.
Señaló que desde su llegada al poder a fines de 2012, el presidente chino Xi Jinping puso en marcha una campaña anti-corrupción, pero en muchos casos ésta ha servido como excusa para purgas en el seno mismo del Partido comunista chino, así como para acosar judicialmente a sus opositores.
La Interpol, con sede en Lyon, tiene 190 países miembros y el poder de emitir "alertas rojas". Es el instrumento más cercano a una orden de arresto internacional que hay en uso en la actualidad. Interpol emite esas órdenes a los países miembros enumerando personas buscadas para una extradición.
Aunque la carta de Interpol prohíbe oficialmente "cualquier intervención o actividad de carácter político, militar, religioso o racial", sus detractores señalan que algunos gobiernos, especialmente Rusia e Irán, han abusado del sistema para acusar y detener a los enemigos de su régimen. Interpol dijo tener un proceso especial de filtrado para evitar que eso ocurra.
(Con información de AFP)

