Por si hubiera alguna duda de que Donald Trump cumplirá sus amenazas contra México y los mexicanos que viven en Estado Unidos, en su primera entrevista, el presidente electo ha declarado que deportará hasta a 3 millones de indocumentados. Así lo dijo en el programa 60 Minutos de la CBS: “Lo que vamos a hacer es atrapar a personas que son criminales y tienen antecedentes penales, miembros de pandillas, traficantes de drogas, de los que hay muchos, probablemente 2 millones, o podrían ser hasta 3 millones”. Las cuentas de Trump tienen la seriedad de su peinado: podrían ser 2 millones de pandilleros y hasta 3 si contamos a los traficantes de drogas. Es decir, vamos a realizar detenciones aleatorias masivas hasta llegar al número deseado.
No pasa nada
Mientras Trump contaba que a partir del 20 de enero de 2017 iniciaría la deportación de inmigrantes, la canciller Claudia Ruiz Massieu convocó al subsecretario para América del Norte, Paulo Carreño; el embajador en Washington, Carlos Sada, y a los cónsules en San Diego, Los Ángeles, San Francisco, Austin, Dallas, Atlanta y Nueva York para evaluar el panorama en Estados Unidos después del triunfo del candidato republicano.
A Gil le pareció bien la reunión, pero el alma se le fue a los pies cuando leyó en su periódico Reforma las declaraciones de Carlos García de Alba, cónsul en Los Ángeles: “Es un momento en que tenemos que estar ecuánimes, cuerdos, tranquilos. La serenidad es un elemento clave. Faltan 67 días, ya sabemos quién ganó, pero lo que no sabemos es lo que va a pasar”. Nadie oye nada, nadie ve nada: Trump ha dicho innumerables veces que deportará mexicanos criminales y violadores y nuestro cónsul en Los Ángeles afirma que no sabemos qué va a pasar . El cónsul pide serenidad.
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