En el mundo hay extremos, vivimos con ellos aunque tal vez el término más correcto sea sobrevivimos ante ellos. Expresan disputa de intereses irreconciliables, desprecio por el otro y hasta definiciones para socavar a ese otro; una cultura primitiva. Casi siempre esos extremos no tienen puentes y entonces discurren como líneas paralelas aunque a final de cuentas sean vías para el tren de la vida. Los extremos signan un abandono por el pensamiento y los matices, y claro que también por la consecución del aplauso de las gradas, no de las personas proclives a los grises y no al blanco y negro. Enseguida seis puntos de un extremo y otros seis del otro extremo que, en el fondo, a mí me resultan divertidos:
1. Si dices que Andrea es una niña heroína estás en el mundo progre, pero si anotas que AMLO dice “idial” y no ideal o dice “dijistes” y no dijiste, entonces te conviertes en lacayo del poder.
2. Ni pienses decir que Andrea necesita de los consejos del doctor para enfrentar la obesidad porque entonces sí, ya eres un lacayo de la mafia o una asqueroso discriminador. Así es que guarda el comentario en lo más profundo de tu corazón.
3. Si adviertes la necesidad de que Carmen Aristegui esté en el cuadrante eres un patriota, pero si señalas que aún sin ella hay pluralidad editorial e informativa, te vuelves un comentarista chayotero o un siervo de Televisa. (No se te ocurra preguntar por un reportaje, uno solo, que ella hubiera hecho en los últimos años).
4. Si planteas que debe haber más pluralidad en los contenidos de la televisión mexicana no lo dudes: obtendrás el aplauso de legiones militantes y organismos tan serios como la AMEDI –que a lo mejor hasta te da un reconocimiento o te integra en su planta de próceres- pero si enseguida señalas que debe diluirse el monopolio de Slim en la telefonía móvil y fija, te conviertes en un agente oscuro de los poderes fácticos y no te regalan ni una empanada.
5. Si compartes información falsa, la que sea, en contra del maldito gobierno represor, estás en la lucha por una sociedad justa y bien informada (desde Internet), pero si corriges esa información obedeces a los intereses de la mafia en el poder.
6. Si dices que Trump es un fascista, entre otras razones, porque considera desaparecer el TLC eres un patriota, pero si recuerdas que AMLO estuvo en contra del Tratado entonces ya eres uno de los hijos predilectos de Salinas.
En el otro extremo:
1. Si criticas que en Morena se haga sólo lo que diga el dedito de López Obrador abundan los likes, pero si luego apuntas que Javier Duarte fue uno de los modelos del nuevo PRI según Peña Nieto, entonces te conviertes en un chairo cochino.
2. Si coincides con la falta de capacitación de los profesores, felicidades, estás en el mundo de los sensatos pero si enseguida comentas que la propuesta de reforma educativa del gobierno es incompleta y, en realidad, sobre todo administrativa, ¡taraaán!, ya eres un chairo HDSPM (así lo escriben, muy propios)
3. Si criticas la avalancha de bots y troles contra algún periodista sensato eres un tipo solidario, pero si haces lo mismo cuando el ataque es, digamos, contra Carmen Aristegui entonces ya te pasaste a las filas de los otros o simplemente dejaste aflorar el chairo que todos llevamos dentro.
4. Si dices que no fue verdad el alcoholismo de Felipe Calderón eres un periodista serio, pero si dices que tampoco hay pruebas del alcoholismo de Aristegui te aplican la ley del hielo o creen que traes unas copitas de más.
5. Si señalas el ausentismo de los constituyentes de Morena todo es risas y abrazos, pero ten en cuenta que si dices que difícilmente un legislador priista podría explicar las reformas más recientes o que ninguno de ellos hizo nada por evitar el saqueo al estado de Veracruz serás ignorado o estás en las filas de Nicolás Maduro y López Obrador.
6. Si dices que te caen mal Layda sansores y Gerardo Fernández Noroña, además de estar en lo cierto porque son insufribles los dos, tendrás más amigos que un boxeador que recién ha ganado el campeonato. Nada más no comentes que así de mal te cae Anaya o el gobernador de Puebla porque no existes para los panistas, ni digas que no soportas a Carmen Salinas porque entonces eres tú la corcholata.
