El 11-S de Hillary

Cuando honraban la memoria de los casi tres mil estadounidenses caídos 15 años atrás en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la candidata demócrata Hillary Clinton cayó en escena pública y viral, víctima de una neumonía.


Hay preocupación, tanta como especulación, sobre la salud y el futuro de quien se ha convertido en la única esperanza anti-Trump para el mundo. En México las reacciones reales se expresaron por presión en el tipo de cambio, que ayer estableció marcas al alza.


Si hace 15 años el mundo veía con estupor cómo los íconos del poder económico y militar del país más poderoso eran impactados por el poder talibán, hoy México y aliados estadounidenses tiemblan ante la posibilidad de una candidata demócrata claudicando por motivos de salud, lo que pondría al locuaz Donald Trump con pie y medio en el despacho oval de la Casa Blanca apenas inicie 2017.


Entre el expediente clínico de Hillary Clinton y el migratorio de Donald Trump en México, qué requisitos y trámites cumplió o cuáles y por qué le fueron dispensados, más el financiamiento mexicano a dicha visita y la transparencia electoral (estadounidense obviamente), que debe dejar en claro si el gobierno azteca sufragó gastos, traslados o cualquier detalle impropio para su fiscalización, las elecciones estadounidenses, a menos de dos meses, se tensan como nadie suponía hace un año.


POR UN PAÍS SIN RELIGIÓN OFICIAL


Atravesamos un clima social enrarecido, con un gobierno golpeado, con instituciones del Estado ninguneadas en aras del espectáculo periodístico, con un presupuesto recortado que busca equilibrios indispensables a costa de compactaciones burocráticas que serán despidos y expectativas recortadas, tanto en lo macro como en la calle, en la microeconomía que es la contante y sonante a la hora de pulsar ánimos y preferencias democráticas.


En ésas andamos cuando ahora también debemos sumar el activismo de varias estructuras del poder religioso que han encontrado en la iniciativa presidencial para reconocer a nivel nacional el derecho civil al matrimonio sin más excepción que la voluntad de los individuos, un nuevo pretexto para imponer su cosmovisión, respetable pero ni de cerca universal.


Bajo lemas maniqueos como “no te metas con mis hijos” (ustedes tampoco con los míos), los colectivos que se proclaman “a favor de la familia” (¿y quién está en contra?), marcharon el fin de semana para asustar más a aquellos políticos que miden costos y rendimientos electorales, que lejos andan ahora sí de las líneas de su partido, priistas que abjuraron de su lealtad a la política presidencial.


Mejor el PRD sale al rescate del Presidente Peña Nieto en tema central para un Estado laico como el nuestro, para un sexenio que debe dejar de perder todas, para abonar a una sociedad incluyente, por un México tolerante, plural, sin religión oficial.

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