El Sistema Nacional de Seguridad Público (SNSP) dio a conocer, hace unos días las cifras de violencia durante el mes de mayo ubicándose como el mes más violento de este 2021, y uno de los más peligrosos del actual gobierno, no solo en materia de homicidios, sino también de feminicidios.
En el caso de los feminicidios el aumento que reporta la autoridad fue de 25%, lo que arroja un acumulado de 423 mujeres muertas a causa de odio, entre enero y mayo, siendo el Estado de México, Jalisco y Veracruz los estados con mayor incidencia.
Más allá del discursos, lo que las cifras revelan es el fracaso de la política en materia de seguridad del gobierno federal, donde evidentemente la atención a mujeres no es prioridad para nadie en el gabinete paritario que nos presumen.
A estas alturas del sexenio queda claro que la política de prevención y atención a la violencia contra las mujeres no será tema de la agenda, y que las acciones que se han implementado son un rotundo fracaso.
Al pasar de 78 a 98 feminicidios entre abril y mayo de este añada cuenta de que algo anda muy mal y que las reformas legales que se han implementado en los últimos años están muy adelante de lo que ocurre al interior de las casas donde conviven víctimas y agresores.
La violación ha tenido un aumento del 30.5% y la trata de personas que tuvo un alza del 47.7%, lo que refleja que mayo fue el mes más peligroso para las mujeres y que urge implementar acciones en favor de todas las mujeres.
Por ese motivo es fundamental que los órganos legislativos que comienzan funciones en septiembre próximo atiendan esta problemática con acciones integrales que no sólo incluyan reformas legales sino también con los ciudadanos.
De igual manera urgen campañas permanentes dirigidas a los hombres, no sólo a las mujeres, pues la erradicación de la violencia debe tener un enfoque que involucre a todos. Los gobiernos estatales y las alcaldías están llamadas a dar atención prioritaria pues de lo contrario el tema no saldrá de la agenda de las mujeres.

