Meade, Miranda y Márquez

Tres políticos de primer nivel (al menos de responsabilidad), tres formas de hacer y decir, tres actos que los retratan y nos ilustran.


- Primer acto. El recién nombrado secretario de Hacienda, José Antonio Meade, alcanzó al Presidente Peña Nieto en su viaje diplomático por Nueva York; lo hizo en vuelo comercial y en clase turista. El ahora responsable de las finanzas nacionales, que está por comparecer ante el Congreso para explicar los mayúsculos recortes presupuestales, utilizó ese traslado para hacer toda una declaración sin pronunciar palabra alguna.


La austeridad se predica con el ejemplo. Si otros funcionarios del Ejecutivo, legisladores, gobernadores y munícipes como #LadyAlcaldesa imitaran el gesto de Meade ayudarían al humor social, a la comunicación no verbal de gobiernos y representantes que tanto urge a las instituciones y a la gobernanza.


- Segundo acto. El también recién ascendido secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda, dictó cátedra múltiple en Querétaro durante un acto con beneficiarios del programa 3 por 1 para Migrantes. El compadre presidencial dijo a los presentes: “Así como se parten la madre los migrantes, pártanle la madre a esos malos que quieren venir a su pueblo a quitarles el orden, la paz y los beneficios; no dejen que los malos lleguen aquí. No dejen que este Estado se convierta en algo que no quieren”.


Nueva prosa del funcionario público al endosar a la sociedad las responsabilidades del gobierno, instrucciones prácticas para el México próspero: pártanle la madre ustedes, impidan la descomposición ustedes, cuiden la paz de su región ustedes, porque nosotros, sus gobernantes, no podemos.


Mensaje entrelíneas, interpretación libre pero posible ante la elocuencia con la que el nuevo titular de Sedesol debuta en prensa y redes. Quizá desde Los Pinos podría escucharse un “no me ayudes, compadre”. Quizá.


- Tercer acto. El gobernador panista de Guanajuato, Miguel Márquez, dijo durante una gira de trabajo en la que inauguró una cancha de usos múltiples de la casa del jubilado en León: “Pídanle a Dios que no gane Donald Trump”.


El mandatario metido a economista diagnosticó que la depreciación del peso genera incertidumbre y que ésta afecta la economía de los mexicanos.


“El impacto es que en la medida en que más se aprecie el dólar y se deprecie el peso entonces compras menos, porque al final del día, aunque la inflación ha sido baja, de todos modos vemos la fluctuación de los precios en los productos básicos y en los que no son básicos, y al final del día el impacto es directo, vas a comprar menos, va a valer menos tu dinero”, expresó el panista al concluir su homenaje a Cantinflas.


Así la obra nacional, un funcionario que predica en primera persona, otro que traslada a la sociedad lo que al gobierno del que forma parte le corresponde y uno más que pide rezar para que la economía nacional sobreviva al huracán republicano.


 



Este artículo fue publicado en La Razón el 22 de septiembre de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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