El presidente de Argentina, Mauricio Macri, encabezó este viernes un acto público, el cual debió ser acotado ante los insultos que recibía y que fue precedido por una represión contra manifestantes.
Macri y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, acudieron a un barrio de la ciudad de Mar del Plata, ubicada en la costa Atlántica, para anunciar obras de infraestructura. Sin embargo, los discursos duraron apenas cinco minutos porque un grupo de personas insultaba a gritos al presidente en repudio, a quien reclamaron sus declaraciones sobre los crímenes cometidos durante la última dictadura militar.
El mandatario argentino reavivó el debate sobre el régimen militar al calificar el terrorismo de Estado como “una guerra sucia”, negarse a precisar un número de desaparecidos e insultar a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
Durante y después del acto de este viernes, algunos de los inconformes incluso lanzaron piedras pero fueron rápidamente controlados por la policía. Poco antes, miembros de la organización social “Votamos Luchar” fueron reprimidos con balas de goma y gases lacrimógenos para evitar que se acercaran al presidente.
Ezequiel Francomano, uno de los dirigentes de esta agrupación, aseguró que sólo querían denunciar el efecto empobrecedor que han tenido las políticas de Macri en sus ocho meses de gobierno.
Durante su breve discurso, el presidente convocó a usar la energía para construir y pensar en el futuro, a la par que fustigó a “aquellos que creen que el camino es la agresión”.
(Con información de Notimex)

