Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: las discordias de la CNTE con el gobierno federal han tomado la forma de un gran sainete, costoso para el país, pero no por eso menos fársico. A la brevedad, dice el secretario de Gobernación, se arreglará el conflicto con la CNTE, y días después los bloqueos se multiplican como los panes de la canasta bíblica; los dirigentes Núñez y Villalobos son puestos en libertad y la CNTE redobla sus acciones. Se usará la fuerza pública, si fuera necesario, dice la autoridad, y en un dos por tres los centistas toman carreteras, plazas, comercios, en fon.
Gil informa y forma opinión: un sainete es una breve obra teatral, de carácter cómico y popular que aparece intercalada en los intermedios o entreactos de una obra dramática y en la que a veces alternan la recitación y el canto. En los intermedios de la impaciente vida pública, el entremés centista se representa con bombo y platillo. Ahí están los dos pillos, Núñez y Villalobos, con el puño en alto celebrando su libertad. Gil lo leyó en su periódico Milenio: una vez liberados los líderes, la CNTE se apresuró a declarar que mantendrá el paro de labores, las marchas, el plantón en La Ciudadela. La Asamblea Nacional Representativa decidirá las acciones de la lucha.
Mientras tanto, el secretario de Gobernación declara en una conferencia que el gobierno seguirá el camino del diálogo y que solo en caso de que sea necesario recurrirá al uso de la fuerza pública para devolver la tranquilidad a los habitantes: “Si hay que aplicar la ley, lo verán. No tengan la menor duda, pero la opción será siempre el diálogo, construir acuerdos. Si hay algún acuerdo lo vamos transparentar y vamos a salir a decirlo públicamente, y si no, entonces dejaremos constancia de que hubo toda la voluntad de hacer y por supuesto aplicaremos laley”.
El uso de la fuerza
Todo esto le recuerda a Gilga ese capítulo de una obra central de Max Weber titulada “El Ruletero”: Taxi: ¡Libre! Taxi: ¡Libre! Yo soy, elde Góber, que sí, señor, elde Góber: que sí, que no, elde Góber. Caracho: el gran cara’e foca Max Weber. Usaremos la fuerza, no usaremos la fuerza; cuidado porque usaremos la fuerza, no usaremos la fuerza. Hablar es fácil, gobernar es difícil.

