Sin Galindo, la PF tiene un rostro más ad hoc

La destitución del policía a secas Enrique Galindo, al frente de la PF, es un movimiento lógico dentro de un Estado como el mexicano, sin consenso social ni fuerzas coercitivas suficientemente preparadas para ejercer el monopolio de la violencia que le otorga la Constitución.


Hay que insistir en que el “complejo de Tlatelolco” volvió negligentes con la anarquía al Estado y a la sociedad mexicanos, con organismos defensores de los derechos humanos que dicen lo que quieren escuchar los grupos que hacen de la corrección política una manera de vivir.


En ese entorno, cobra especial importancia Renato Sales como Comisionado Nacional de Seguridad, quien es, en el momento actual, una de las pocas figuras que reúne todos los requisitos para encargarse del asunto en este entorno:


1.- Un técnico cuyos intereses profesionales van más allá de partidos en el gobierno.


2.- Un consumado penalista, absolutamente apegado a estructuras, protocolos y reglamentos.


3.- Un funcionario policial que rechaza toda acción que se salga del marco legal y la violencia que no esté apegada sin cortapisas a la ley.


4.- Un experto en temas penales y de derechos humanos, con sobrada capacidad intelectual y técnica para dar argumentos de jurista, perito y experto a las organizaciones civiles sobre los actos de la PF.


5.- Es un caso sui generis, ya que puede desempeñar con igual profesionalismo las posiciones de funcionario policial, procurador de justicia o defensor de los derechos humanos.


Estas características de Renato Sales fueron reforzadas ayer con el nombramiento del maestro Manelich Castilla Craviotto como Comisario General, quien reúne cualidades parecidas a las del Comisionado, ya que posee experiencia en ciencias penales, seguridad pública y la academia.


Castilla Craviotto también tiene mundo: trabajó como ministro agregado de la PF en la embajada de México en Colombia y sus nueve países concurrentes en Sudamérica, así como enlace ante las Naciones Unidas para el crimen y la droga.


Y viene de trabajar en la profesionalización de los cuerpos de seguridad en el país, con metodología, ejes de inteligencia operativa, prevención, combate, persecución del delito y combate a la corrupción con estrategias científicas.


Sin embargo, Renato Sales enfrenta un problema burocrático para poder desarrollar todas sus capacidades: su puesto no controla el presupuesto de los organismos a su cargo. Tampoco puede designar o remover a los titulares de las llamadas “áreas desconcentradas”.


Es, hoy, nuestro mejor policía: ha reducido 12 por ciento la incidencia delictiva, 22 por ciento los homicidios dolosos, 24 por ciento el robo en carreteras, 27 por ciento el secuestro y 30 por ciento las extorsiones. Además, la lista de los 122 delincuentes más buscados se encuentra ya en 101.


Pero le falta fuerza como Comisionado.



Este artículo fue publicado en La Razón el 30 de agosto de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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