Recomendamos: Johan Barthold Jongkind (1819-1891)

Johan Barthold Jongkind nace el 3 de junio de 1819 en Lattrop, en el este de los Países Bajos. A los 16 años deja la escuela y empieza a trabajar con un notario, pero en 1837, su madre, viuda desde hace un año, lo autoriza a partir a La Haya para seguir estudios en la Academia de dibujo. Jongkind se convierte en alumno de un célebre paisajista al aire libre, Andreas Schelfhout (1787-1870). En su biografía de Jongkind en 1918, Etienne Moreau-Nélaton dirá: “Uno de los dones más valiosos que recibe de Schelfhout es la iniciación a la acuarela rápida del natural, dando el aspecto completo de un paisaje por aguada de colores sumaria, superpuesta a un dibujo vigoroso y muy estructurado”.

Sus obras de juventud traducen un apego por la tradición de los pintores paisajistas holandeses del siglo XVII. En primer lugar, por la composición de sus cuadros: horizonte bajo –un tercio para la tierra y dos tercios para el cielo–, diagonal ascendente de izquierda a derecha, pequeños personajes que pueblan el paisaje; pero también por la elección de los motivos: los canales, los patinadores, los molinos, aun cuando a Jongkind le interesa más la manera de plasmar la luz y la atmósfera que lo pintoresco del tema.

En 1845, Jongkind tiene un encuentro decisivo. Estaba en La Haya para asistir a la inauguración de una estatua de Guillermo de Orange-Nassau, llamado el Taciturno (1533-1584), príncipe alemán, Estatúder de Holanda, cuando el pintor Eugène Isabey (1803-1886) lo invita a su taller de París.

En 1846, Jongkind integra el taller de Isabey y se convierte en su alumno. En París se encuentra con varios personajes, principalmente Daubigny, Baudelaire, Nadar, Rousseau, Corot… Su carácter jovial le permite entablar amistades sólidas.

El pintor aprecia en particular los muelles del Sena, y el barrio de Notre-Dame se convierte en uno de sus temas favoritos.

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