Tras la victoria del Brexit en el referéndum del pasado 23 de junio, Reino Unido renunció a la presidencia de turno de la Unión Europea que tenía programado asumir en el segundo semestre de 2017.
Según fuentes oficiales, la primera ministra Theresa May, confirmó ayer vía telefónica a Donald Tusk, presidente del Consejo, su decisión. La sucesora de David Cameron considera que “es lo correcto” dado que su gobierno estará “muy ocupado con las negociaciones para abandonar la UE”.
"La primera ministra sugirió que Reino Unido debe renunciar a su presidencia rotatoria del Consejo, actualmente prevista para la segunda mitad de 2017, teniendo en cuenta que priorizaremos las negociaciones para abandonar la Unión Europea", explicó una portavoz del Ejecutivo de May.
Theresa May viajará esta tarde a Berlín, donde se reunirá con la canciller alemana Angela Merkel, por primera vez desde que el 13 de julio, fecha en que asumió el cargo.
En Berlín, durante una cena de trabajo, la primera ministra tiene previsto comunicar a su homóloga alemana que necesita tiempo para preparar la salida de la UE, antes de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que abre oficialmente el proceso de ruptura. La agenda también contempla los temas de la crisis migratoria y la amenaza del terrorismo islamista. Para el jueves, May viajará a París para reunirse con el presidente francés, François Hollande.
La primera ministra ha dicho en varios ocasiones que no tiene previsto activar el artículo 50, antes del final de este año, ya que planea consultar el modo de proceder con los gobiernos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, así como con el mundo empresarial.
Merkel, sin embargo, ha dejado claro que no habrá negociación sobre el Brexit antes de que se active el artículo 50 y que el proceso se llevará a cabo con la UE y no con Estados individuales, como sugirió el flamante ministro del Brexit, David Davis. Aunque May quiere insistir en que la ruptura con la UE no implica dar la espalda a Europa y que Reino Unido seguirá comprometido con los desafíos, económicos, estratégicos y de seguridad, que afronta el continente.
(Con información de El País)

