Casi desde el principio de los tiempos, el Pingüino ha estado ahí para causarle problemas a Batman, convirtiendo las calles de Ciudad Gótica en su campo de juegos (y a veces de batalla), robando, manipulando y demostrando que, como líder criminal, es un hombre de cuidado.
Ahora, Matt Reeves nos presenta al Pingüino de nuevo en The Batman, de la mano de Colin Farrell, como un hombre llamado Oswald Cobblepot, quien se aleja de la clásica imagen de los cómics para contar una especie de historia de origen en la que el villano es un criminal que pretende eliminar al Caballero de la Noche para seguir aumentando su imperio y ganando más poder y control.
Antes de la versión de The Batman, el Pingüino apareció por última vez (en un live action) en la película de Tim Burton de 1992, Batman Returns —Batman Regresa por su nombre en español— que fue una historia gótica llena de referencias a los cómics, con un estilo caricaturesco y gótico que permitió transformar al personaje en un monstruo que, por fuera, reflejaba lo terrible que era por dentro, y ese personaje solo pudo existir gracias a que Danny DeVito aceptó ser parte del proyecto.
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