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No era invitación a la fiesta, pero podía derivar en eso. Ya había pasado hace justo un año, cuando se reunieron en Los Pinos para seguir la elección de mitad de sexenio y lo que empezó como preocupación terminó en brindis: el PRI había mantenido su mayoría en el Congreso.


Así que este domingo 5 de junio, el Presidente convocó a sus más cercanos a eso del mediodía a la residencia oficial para lo mismo: estar juntos en la jornada donde se renovaban doce gubernaturas. Videgaray, Nuño, Guzmán, Gamboa, Sánchez, Ruiz Masseiu.


¿Cómo estuvo el Presidente?, le pregunto a algunos testigos. Sereno, coinciden en contestar. Durante la jornada, acudía constantemente a su teléfono para chatear y revisar internet. Describen a un espectador más que un protagonista. Un Presidente que optó por esperar el resultado y no andar operando políticamente a la “hora de la hora” con gobernadores y candidatos. De eso se encargaron, desde sus respectivas oficinas, Miguel Osorio Chong y Manlio Fabio Beltrones.


Osorio, me dicen fuentes, instaló una especie de búnker para mantener el pulso minuto a minuto. Con sus colaboradores más cercanos se mantuvo en Gobernación durante el día. Beltrones diseñó un sistema piramidal que permitía rastrear la apertura de casillas, la movilización de sus militantes, las encuestas de salida, las irregularidades hasta los conteos rápidos y los resultados oficiales.


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