La militarización de funciones civiles, que está en marcha desde principios del sexenio, se profundizó al aprobar la Cámara de Diputados la conformación de la “Aerolínea del Bienestar” a cargo de la Sedena y se ahondará, todavía más, cuando apruebe la iniciativa de reformas para entregar a los militares miles de millones de pesos anuales que se cobran por concepto de derechos por la generación de visas para turistas extranjeros, dinero que se canalizará a una flamante empresa militar.
Con la firma del inquilino de Palacio Nacional, la iniciativa de reformas a la Ley Federal de Derechos y a la Ley General de Turismo fue publicada el 18 de abril de 2023 en la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados. Ahí se propone que el Fondo Nacional de Promoción Turística (Fonatur) deje de percibir el 80 por ciento de los ingresos por concepto de los cobros de las visas de turistas extranjeros y que, en cambio, éstos se redirijan a una empresa propiedad de la Sedena. Estos recursos se sumarán al incremento inusitado del presupuesto anual de la Sedena y la Guardia Nacional, además de las inversiones en obras públicas a cargo de los militares. Al aprobarse esta reforma, se sumarán a las arcas castrenses otros recursos por un monto que algunos estiman en 5 mil millones de pesos, aunque otros especialistas los calculan hasta en 17 mil millones anuales.
La empresa militar aludida se llama formalmente “Grupo Aeroportuario, Ferroviario y otros servicios auxiliares Olmeca-Maya-Mexica, SA de CV.” y fue constituida el 13 de abril de 2022. Tiene las concesiones para operar, además del AIFA, los aeropuertos de Tulum, Palenque y Chetumal, así como la del Tren Maya. La empresa militar es propietaria de los hoteles instalados en las inmediaciones de esos desarrollos (incluido un hotel que se está construyendo en terrenos robados a la Reserva de la Biósfera de Calakmul), los cuales serán operados por grandes cadenas como Hollyday Inn y el Grupo Vidanta. Además, forma parte del grupo empresarial castrense la empresa Servicios Turísticos Itzamná, que cuenta con una agencia de viajes y hasta una línea aérea bautizada como “Aerolínea del Bienestar”, cuya flota se está integrando a partir de la liquidación de Mexicana de Aviación (liquidación que implica cuantiosos recursos públicos).
Como se recordará, Carlos Salinas de Gortari cimentó durante su gobierno grandes fortunas privadas a partir de malbaratar empresas públicas (como Teléfonos de México y TV Azteca, antes Imevisión) en beneficio de sus socios y amigos. Décadas después, López Obrador incorporó a los magnates beneficiados por el salinismo a su Consejo Asesor Empresarial, además de que los refacciona con multimillonarios contratos por asignación directa (tal es el caso de Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego). Paralelamente, a fuerza de concesiones y recursos públicos al por mayor, impulsa el emporio turístico-militar como su propio referente en el ámbito de los grandes negocios.
La militarización avanza en México, es empujada concienzudamente desde Palacio Nacional. Las fuerzas castrenses acumulan más y más funciones civiles: los puertos, aeropuertos, marina mercante, navegación aérea, aduanas, seguridad pública, obras públicas, trenes y cientos de actividades civiles. El proyecto de militarización se muestra, cada vez con mayor claridad, como parte integrante del proyecto transexenal del grupo en el poder, pese al inocultable fracaso de la estrategia de seguridad pública, el empoderamiento de las bandas del crimen organizado, los tétricos récords en materia de homicidios, desapariciones y feminicidios. Y, también, a pesar de tropiezos judiciales como el que asestó recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación al declarar la inconstitucionalidad del traspaso de la Guardia Nacional a la Sedena.

La formación del emporio turístico-militar es parte de la militarización emprendida por el actual gobierno. Este rubro de la militarización, que comenzó con la asignación de contratos de obras públicas para la construcción del AIFA y otros aeropuertos y siguió con la participación militar en el Tren Maya, continuó con la constitución de empresas militares para la explotación del turismo. La “Aerolínea del Bienestar” y la iniciativa para que ese emporio reciba los derechos por el pago de visas constituyen un paso más en ese camino.
Cincelada: Que no se ilusionen Sheinbaun, Ebrard ni López Hernández: las únicas corcholatas auténticas a la vista son las que porta en su pechera el h. general Cresencio Sandoval.

