El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por su sigla en inglés) alertó en un informe que para el año 2030, 69 millones de infantes menores a cinco años podrían morir por causas evitables como la desnutrición.
En su informe "Estado Mundial de la Infancia", UNICEF advirtió que para 2016, 167 millones de niños estarán viviendo en la pobreza y enumeró una serie de factores que hoy contribuyen en la mala calidad de vida de los infantes.
En materia educativa destacó que en la actualidad cerca de 124 millones de niños no tienen acceso a la educación básica (primaria y secundaria), y casi dos de cada cinco alumnos que terminan la escuela básica, no han aprendido a leer o escribir por lo que desigualdad se abre más.
La mortalidad infantil sigue teniendo indices elevados, 45% de éstas fueron de bebés de menos de un mes, aumento de 5% desde el año 2000. Tan sólo en 2015, un millón de niños murieron en su primer día de vida.
La neumonía y la diarrea siguen siendo las principales causas de muerte en las tres regiones donde se registran los índices de mortalidad más altos: África meridional, Asia meridional y África occidental y central.
Otro de los graves problemas tiene que ver con los matrimonios forzados. Según estadísticas del UNICEF cerca de 15 millones de niñas menores de 18 años contraen matrimonio con adultos cada año.
Aunque las cifras van a la baja, las menores que todavía son forzadas a casarse con hombres mayores pierden su infancia, interrumpen su educación y ponen en riesgo su salud ya que tienen menores probabilidades de recibir atención médica durante el embarazo. Las secuelas en su cuerpo no desarrollado también representan un factor clave en la mortalidad infantil.
Precisamente, las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre niñas de 15 y 19 años de edad. Asimismo, los bebés de madres menores de 20 años tiene 1.5 más probabilidades de morir durante sus primeros 28 días de vida.
Es por ello que el organismo de las Naciones Unidas hizo un llamado a los líderes mundiales y a los gobiernos de cada país “a revertir esa situación de riesgo que no solo amenaza el porvenir de los pequeños sino que pone en peligro el futuro de las sociedades”
(Con información de Telesur y El Mundo)

