Desde 2012, comerciantes y bodegueros de la Central de Abastode la CDMX denuncian que ahí se mueve droga
En un puesto de control ubicado en el tramo Pijijiapan-Tonalá, en el estado de Chiapas, elementos del 61 Batallón de Infantería detienen un tráiler cargado de plátanos. La revisión les permite advertir que la caja del vehículo posee doble fondo: en él hallan escondidos 435 paquetes “con polvo blanco con las características de la cocaína”.
El chofer confiesa que se dirige a la Central de Abasto de la Ciudad de México, en donde el tráiler sería descargado. Es el mes de julio de 2011.
En el mismo puesto de control, y gracias a un moderno equipo de rayos gamma, los militares del 61 Batallón descubren cuatro años más tarde, el 21 de junio de 2015, que entre las cajas de plátano de un tráiler hay 397 paquetes elaborados con cinta canela: casi 400 kilos de cocaína.
El conductor del vehículo declara que las cajas de plátano salieron de una bodega de Tapachula, y que su destino era la Central de Abasto de la Ciudad de México.
No han pasado siquiera 30 días desde que el chofer del torton es puesto a disposición del Ministerio Público, cuando la Policía Federal anuncia la captura de Martín Villegas Navarrete.
Villegas Navarrete es presentado por las autoridades como “uno de los jefes del cártel fundado por Arturo Beltrán Leyva”. La detención ocurre en la colonia Roma, luego de un fuerte operativo. Villegas acababa de llegar a la capital, procedente de Acapulco, para celebrar su cumpleaños.

