La batalla de Xóchitl

A partir de esta semana comienza abiertamente la contienda electoral 2024. A la candidata del FRENTE ya la conocemos todos y a la candidata (veo muy improbable que sea candidato) de Morena en esta misma semana la ungirán oficialmente. Como diría José José ya lo pasado… pasado en la Alianza, habrá que dejarlo atrás (por ahora, digo yo) ya que en este mes de septiembre más allá de la codicia y las precipitaciones, conoceremos el nombre de las (o los) dos principales contendientes hacia el 2024. Esto apenas está comenzando.

Eso si, una buena noticia: Claudia Sheinbaum, que suponemos es la favorita del profesor, no ha logrado despertar alguna emoción, ni simpatía ni empatía entre la población, como esperaba el presidente después de su costosísima precampaña. Y una mala para los que queremos que termine la destrucción generada por la cuarta transformación: AMLO continúa con el 58% de aprobación, así de bien le ha resultado al susodicho el cultivo de sus clientelas. ¿Explicable? ¿Inexplicable? no lo sé, pero de algo estoy segura es mala cosa para nuestra democracia. Debemos de ser capaces de sobreponernos a ello.

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A Xóchitl le espera a partir de hoy y hasta el 2 de junio del 2024 una tarea ardua. Tiene la candidatura, principalmente por el apoyo de los partidos políticos que la cobijaron, pero creo que deberá buscar ser la candidata ciudadana que todos queremos. Más allá de los Alitos y los Marquitos, necesariamente la ganadora del proceso del FRENTE tendrá que luchar más que por las ambiciones de los partidos, por las causas y reclamos justificados de los ciudadanos. Eso espero de ella y conmigo están muchos más que lo queremos.

Comienza bien; su discurso de hace unos días en el Congreso de la Unión la mostró como una mujer en verdad preocupada por nuestro país y con ganas de hacer las cosas bien. Esa Xóchitl usando no solo su desparpajo y sentido del humor, sino aventurándose más allá de lo populachero. Creo que a muchos nos gusta más. Hablo por los que estamos cansados de las ocurrencias, chascarrillos y fantochadas del presidente y soñamos con una presidenta que realmente aborde su responsabilidad con conocimientos, empatía y profesionalismo. México está necesitado de ello.

Espero que la enorme oportunidad que se le ofrece con su candidatura no la desperdicien ni ella ni la ciudadanía. Ella, creo, deberá moverse en el filo de la navaja que implica no perder su frescura y chispa y al mismo tiempo asumir que nuestro país requiere de una gobernante preparada, eficiente y que demuestre a lo largo de su campaña que podrá asumir un cargo con inteligencia social, seriedad y madurez. Por el bien de México, que así sea. 

El que una mujer llegue a la presidencia es también un hecho histórico para ella y para todas las mujeres que vivimos en este espacio y en estos tiempos tan revueltos. Esperamos mucho de ella, especialmente nosotras.

Hay otra muy buena señal: el que la Senadora Gálvez haya mencionado que necesitamos más matemáticas y más ciencia para nuestros niños y para resolver los grandes problemas que aquejan a nuestro país. Una persona que habla así, que piensa así, es refrescante, especialmente después de cinco años de atraso, ignorancia y estupidez.  Es sin duda un augurio de que vienen tiempos mejores.

Una constante y activa participación ciudadana será crucial en ganar esta batalla contra la oscuridad. Participemos ahora.

En fin, todo está por escribirse, todo está por verse, pongamos todas y todos lo mejor de nosotros mismos para conseguir el triunfo. Es, quizás, nuestra última oportunidad. 

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