La última noche del ForoCAP organizado por El Faro en San Salvador propuso una pregunta que nos incomoda cada día: ¿sirve de algo lo que hacemos?Latinoamérica y sus víctimas, el mundo de los excluidos pide a gritos ser contado y muchos periodistas lo hacen, ¿pero cuál es su utilidad? ¿Cómo identificar el éxito o el fracaso del periodismo? Para responder estas preguntas, El Faro invitó a uno de los periodistas más representativos de los últimos años, el cronista argentino Martín Caparrós.
La charla fue moderada por el periodista de la Sala Negra, Oscar Martínez, quien inició: “Podría ocupar este rato para enumerar premios y obras, podríamos hablar de El Hambre, esta obra con la que [Caparrós] nos jodió y nos amargó. Pero hablaremos de cómo los periodistas han dejado de ser incómodos. Muchos piensan que hacen bien a la sociedad y eso los deja dormir tranquilos, otros pensamos que no sirve para nada y vamos de masacre en masacre sintiéndonos inútiles. ¿Cómo hace Caparrós para no dejar de incomodar?”.
Caparrós, con una posición muy serena y cómoda dice que a esas preguntas simples, las respuestas son complejas y que tendría que pensar en buscarle respuesta a eso de porqué hace periodismo.
Este argentino, que estudió en Paris y que ha recorrido los continentes para contar, según él, los grandes fracasos de la humanidad, es considerado uno de los padres del periodismo moderno. “Un maestro”, como lo llamaron durante el panel.
“Una de las razones por la cuales hago periodismo es porque me da placer y me permite salir a otros mundos. Estamos encerrados en munditos, muy chiquitos, vemos gente como nosotros, nos movemos en circuitos delimitados y el periodismo es una de las pocas formas, de las mejores excusas, para salir de esa pequeñez que en general vivimos. Nos recluimos sin querer. Me pasa, al hablar con amigos, que me doy cuenta que tienen una visión muy limitada, entonces me siento privilegiado”, respondió, siempre sin querer dar recetas ni respuestas demasiado complejas.
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