¿Qué PAN sobrevive a Luis H. Álvarez?

Con Luis H. Álvarez no sólo murió ayer “el más grande de los constructores de nuestra democracia”, desde la óptica del PAN, sino también una época de moralidad, ética e integridad política que alguna vez existió en ese partido.


A este demócrata sin cortapisas, sobrevive un PAN desdibujado, en especial por sus vínculos con casos de corrupción: moches, casinos, candidaturas a expriistas, chapodiputada


El PAN que hizo diputado al exalcalde de Monterrey Fernando Larrazabal, cuyo hermano, Manuel Jonás, visitaba casinos de esa ciudad y recibía 400 mil pesos, poco antes de que sicarios quemaran vivas a 52 personas en el Casino Royale para presionar a los dueños a pagar más dinero por extorsión.


Los casinos de Monterrey, que financiaron en 2006 (con al menos cinco millones de dólares) las campañas panistas a alcaldes y diputados, según el Departamento de Estado de Estados Unidos, que identificó a los hermanos Rojas Cardona, los zares de los casinos, como financieros del PAN.


El PAN de los moches destapados por Ismael Pérez, alcalde de Celaya, a cambio de asignaciones presupuestales. Legisladores panistas le dieron un presupuesto de 160 millones de pesos a cambio de una comisión de 35 por ciento y la contratación de determinada constructora.


El PAN de diputados que se embriagaron y contrataron bailarinas durante su reunión plenaria para determinar el rumbo de su agenda legislativa y posturas sobre las leyes secundarias de las reformas en telecomunicaciones y energética.


El PAN que se alía con el PRD y que, de cinco candidatos a las elecciones del 5 de junio, cuatro son expriistas (Quintana Roo, Carlos Joaquín, renunció el 8 de febrero; Oaxaca, José Antonio Estefan, en 2015; Veracruz, Miguel Ángel Yunes, lo fue 35 años; Durango, José Rosas Aispuro, en 2010).


El PAN que, para aliarse al PRD, pasa por encima de sus estatutos: el PRD plantea “no imponer una moral pública ni sancionar la vida privada sin importar género u orientación sexual”; mientras el PAN buscó en la Corte parar las reformas que permiten casarse a personas del mismo sexo.


El PAN que excluyó a Margarita Zavala de las candidaturas a diputados plurinominales y de los spots de los tiempos oficiales del partido, porque el grupo que controla al partido no la quiere como candidata en 2018; mientras el líder de éste hace 45 promocionales por hora.


Ése es el PAN que sobrevive a un referente moral como Luis H. Álvarez: un partido con tantas tribus como el PRD y, como en el PRD, peleadas a muerte entre ellas…


Un PAN que sigue siendo una opción necesaria en la vida política de México, pero urgido de recuperar los principios y la ética que le hereda Luis H. Álvarez.



Este artículo fue publicado en La Razón el 19 de mayo de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página.

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