ONU, RSF y AI condenan sentencia de 16 años de prisión a periodista iraní

Diferentes organizaciones internacionales han reaccionado en contra de la condena de 16 años de prisión del pasado jueves 19 de mayo que se le impuso el tribunal revolucinario de Irán a la periodista Narges Mohammadi.


Mohammadi, de 44 años y activista de los derechos humanos, fue sentenciada a cinco años por “reuniones para conspirar contra la República Islámica; un año por propaganda antigubernamental y diez años por coloborar con Legam en una campaña ilegal para abolir la pena de muerte”, denunció Reporteros Sin Fronteras (RSF) en un comunicado.




Sin embargo, de acuerdo a la ley iraní aprobada en verano de 2015, una persona que ha sido condenada por varios delitos o crímenes cumple únicamente la pena principal, por lo cual la periodista tendrá que pasar diez años en prisión.


El titular del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Zeid Ra'ad Al Hussein, pidió este martes la inmediata liberación de la periodista y de todos aquellos que han sido detenidos por ejercer sus derechos humanos. Además, argumenta que la delicada salud de la periodista y la falta de medidas para atenderla dentro amerita su liberación.




En el reporte de RSF, el esposo de Mohammadi calificó la sentencia como una medida de intimidación. “Esta sentencia es un acto de venganza no sólo contra Narges sino para toda la sociedad civil de Irán. Esto fue realizado de manera conjunta por la Guardia Nacional y el ministerio de Inteligencia para intimidar a los activistas que informan sobre las violaciones de derechos en Irán”.


“La condena de Narges Mohammadi es otro ejemplo aterrador de cómo Irán hace uso de imprecisos cargos contra la seguridad nacional para reprimir el ejercicio pacífico de la libertad de expresión. No hay duda de que se le está castigando injustamente” señaló Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional (AI) para Medio Oriente y el Norte de África.




Desde finales de la década de 1990, Mohammadi ha entrado y salido de tribunales de Irán, que la han llevado dos veces a la cárcel. Hasta antes de esta condena, la pena máxima de la que fue víctima era de seis años. No obstante, su salud se deterioró en prisión, pues comenzó a sufrir ataques epilépticos, por lo que fue liberada a los pocos meses.


Irán es uno de los países que tiene más personas encarceladas por ejercer su derecho a la libertad de expresión, alrededor de 30 periodistas y periodistas ciudadanos. Además ocupa el lugar 169 de 180 países en la Clasificación Mundial de Liberdad de Prensa que realiza Reporteros Sin Fronteras.


iesz

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