El gobierno alemán aprobó este miércoles la llamada “ley de integración”, cuyo objetivo es incentivar a los refugiados a incorporarse en el mercado laboral del país, pero también prevé sanciones para quienes se rehúsen.
Después de la reunión de ministros alemanes que se realizó en el palacio de Meseberg, a las afueras de Berlín, la canciller Angela Merkel afirmó que la ley “es una piedra fundamental para la integración en la sociedad alemana de esas personas”.
Según Deutsche Welle, entre las cláusulas del proyecto se encuentra la obligatoriedad de asistir a los cursos de integración y a las clases de alemán, pues representa la “voluntad” de integrarse, de acuerdo con la canciller.
“Dentro de un par de años se verá esta ley como un primer paso para conseguir que esos migrantes vean a Alemania como su nuevo hogar, independientemente de si deciden volver al país de origen o quedarse aquí”, apuntó el líder socialdemócrata y ministro de Economía, Sigmar Gabriel.
La iniciativa contempla la apertura de 100 mil puestos de empleo para los refugiados, así como incrementar la oferta de cursos de integración, para enfrentar la gran demanda de solicitudes de asilo, que en 2015 fueron 1.1 millones.
Sin embargo, esta normativa también pretende evitar que se asienten en determinados lugares del país, para prevenir la formación de guetos, especialmente en las grandes ciudades. Por lo que el gobierno establecerá en qué lugares deben residir por lo menos durante los primeros tres años.
De acuerdo con la información de The Washington Post, los musulmanes que vivien dentro de Alemania también han criticado la medida, pues impide que puedan relacionarse con personas que hablan su misma lengua y comparte su cultura.
Bernward Ostrop, experto en asilo en Berlín de la Caridad Católica, afirma que “los políticos conservadores aseguran que los refugiados deben aprender los valores cristianos, los valores europeos”, sin embargo “es mejor incentivarlos a que aprendan y no forzarlos a que lo hagan”.
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