Autoridades de boxeo internacional, detrás de la campaña contra Imane Khelif 

Los Juegos Olímpicos de París no fueron la primera ocasión en que la boxeadora de Argelia, Imane Khelif, ha recibido ataques e insultos por su apariencia, por la cual la han acusado de ser un varón compitiendo de manera desigual contra mujeres. 

Desde el año pasado, en los Mundiales de Boxeo 2023, Khelif recibió abundantes expresiones de odio y descalificación por su apariencia, que llevaron a muchos a asegurar que se trataba de una mujer transgénero, es decir, que había nacido varón y que, con la finalidad de competir con ventaja, decía identificarse como mujer. 

Luego de la polémica desatada tras el brevísimo encuentro entre Khelif y la italiana Angela Carini, que pidió detener la pelea a los 46 segundos por haber sido golpeada “como nunca”, medios de comunicación y redes sociales se han embarcado en un debate ríspido sobre el “derecho” de Khelif a competir, dada su notoria superioridad física. 

Su apariencia y género no ha sido el único motivo de ataque, sino también su origen árabe. Además, se ha hablado mucho sobre que la boxeadora tiene una condición en la que produce exceso de testosterona. Otras versiones afirman que es intersexual. 

De acuerdo con información oficial del equipo de la deportista y de su propia familia, ninguna de estas versiones es cierta.  

Sus defensores se han dado a la tarea de difundir en redes sociales fotografías de famosas deportistas que también fueron criticadas por su apariencia masculina, desde la fallecida halterista mexicana Soraya Jiménez, hasta la tenista Martina Navratilova.  

De acuerdo con la agencia EFE, Khelif se ha convertido en una auténtica heroína para el mundo árabe y ya es llamada “La hija de Argelia” en las redes sociales. 

EFE cita una reflexión hecha en redes sociales árabes, en la que se critica a Occidente por ser un “mundo que apoya firmemente la homosexualidad y a las personas transgénero, pero cuestiona maliciosamente su feminidad”. 

La versión de que Khelif sufre un “trastorno” de altos niveles de testosterona surgió el año pasado, en los Mundiales de Boxeo, evento en que supuestamente se le realizó un test de género que encontró elevados niveles de testosterona en sangre y por ese motivo, se le impidió competir. Ello, a pesar de que el reglamento de dichas competencias prohíbe esta clase de exámenes. 

Respecto a estos análisis, el entrenador de Khelif, Mohamed Chaoua dijo, en entrevista con medios internacionales, que los integrantes de la asociación hicieron “algunos tests sin valor que no muestran nada. El único test válido es el sexual, pues el único que permite saber si una persona es hombre, mujer o trans”. Agregó que la asociación no hace revisión genital, sino sólo toma muestras de sangre. 

Un fuerte argumento esgrimido por los defensores de Kheliff es que en Argelia no está permitido el cambio de género ni sexo, ni tampoco los tratamientos hormonales. Al ser registrada como competidora olímpica, el Comité Olímpico Internacional consignó que la boxeadora es “mujer de nacimiento”.  

La Asociación Internacional de Boxeo descalificó a Khelif en 2023 de los Mundiales luego de que venció a la rusa Azaliia Amineva por poseer “ventajas competitivas por encima de otras competidoras mujeres”. 

El Comité Olímpico Internacional ha salido en defensa de Khelif en varias ocasiones. El vocero Mark Adams señaló la semana pasada que la boxeadora tiene todas las cualificaciones para competir en los Olímpicos “como mujer, que es lo que es”.  

En reacción a la campaña de ataques de que ha sido objeto, Khelif declaró que la mejor manera de dar respuesta será ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos.  

 ofv

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