Tras dos semanas en que han circulado abundantes versiones sobre la captura del capo Ismael “Mayo” Zambada, el narcotraficante, por medio de su abogado, dio a conocer un relato detallado de lo que, según él, ocurrió y que involucra al gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, gran amigo de Andrés Manuel López Obrador.
En un largo relato publicado este sábado en redes sociales por el periodista Keegan Hamilton, Ismael Zambada afirma que Joaquín Guzmán López, su ahijado, lo convocó a una reunión para “mediar” entre el gobernador Rubén Mocha y el exrector de la Universidad de Sinaloa, Melesio Cuén, recientemente asesinado.
Refiere que tanto Cuén como Rocha Moya sabían que él y Guzmán acudirían y aseguró que como parte de su escolta lo acompañaba el comandante de la Policía Judicial del Estado de Sinaloa, José Rosario Heras López, quien al igual que Cuén, fue asesinado junto con otros miembros de su escolta.
Tal como diversas versiones en medios norteamericanos difundieron en los pasados días, Zambada aseguró que no se entregó por propia voluntad al gobierno de Estados Unidos, sino que fue secuestrado por Guzmán López con la ayuda del gobernador Rubén Rocha Moya.
“Los dos que entraron conmigo eran José Rosario Heras López, comandante de la Policía Judicial del Estado de Sinaloa, y Rodolfo Chaidez, miembro de mi equipo de seguridad desde hacía mucho tiempo”, dijo el capo.
Agrega Zambada que consideraba a Cuén su gran amigo y que no fue asesinado en una gasolinera, sino en el mismo lugar donde él fue secuestrado.
BREAKING: Statement released by El Mayo Zambada through his lawyer says he was ambushed when expecting to meet Rubén Rocha Moya, the governor of Sinaloa, and Héctor Melesio Cuen Ojeda, politician who was killed on the days of the arrests. pic.twitter.com/iXLq6EC3AD
— Keegan Hamilton (@keegan_hamilton) August 10, 2024
“Tengo conocimiento de que la versión oficial que manejan las autoridades del estado de Sinaloa es que Héctor Cuen fue baleado la noche del 25 de julio en una gasolinera por dos hombres en una motocicleta que querían robarle su camioneta”, pero “eso no es lo que ocurrió. Lo mataron a la misma hora y en el mismo lugar donde me secuestraron a mí”.
Pidió a los gobiernos de ambos países a ser “transparentes” y dar la verdad de “mi secuestro”.
La versión de que se trató de una emboscada y un secuestro surgió desde el pasado 29 de julio por diversos medios de comunicación. Ayer, el embajador Ken Salazar lo confirmó en conferencia de prensa.
Respecto al relato de Zambada, AMLO declaró, durante una gira de trabajo, prácticamente lo mismo que ha dicho durante dos semanas: que hay que esperar a tener más información. Agregó que apoya al gobernador de Sinaloa, quien en días pasados negó toda vinculación y conocimiento de lo ocurrido con la aprehensión de los dos narcotraficantes.
Dijo que ya se verá “el lunes en la mañanera”. “Hay que esperar a que tengamos más información, yo creo que para el lunes en la mañanera… hay que actuar de manera prudente, precavida, hay que esperarnos”, dijo con el rostro descompuesto.
Respecto al involucramiento que Zambada hace del gobernador morenista de Sinaloa dijo que “hay que esperar la versión del gobernador y que tengamos todos los elementos. Lo importante es que hay paz y tranquilidad en Sinaloa, en toda la región y en el país”.
En un sentido idéntico se pronunció la presidenta electa, Claudia Sheinbaum. “El gobernador públicamente hace una semana dijo que él ese día no estaba en Sinaloa y hay que esperar… Siempre lo vamos apoyar…”, dijo.
Hace dos días, Rocha Moya dijo no saber absolutamente nada. Aseguró que el día de la entrega o captura él no se encontraba en Sinaloa. Sobre las versiones periodísticas que hablaban de un secuestro hecho en su estado dijo “yo no sé si las versiones esas tienen algún sustento. En todo caso, periodistas o no, que muestren las pruebas de lo que dicen”.
Del relato de Zambada se desprende que en dicha reunión vio a Joaquín Guzmán López y Héctor Cuén. No dice explícitamente que haya visto ahí al gobernador Rocha.
El relato de Zambada
El texto, de dos cuartillas de extensión, se escribió según el relato de Zambada a su abogado y fue difundido en inglés desde las primeras horas de este sábado.
Se titula “Declaración de Ismael Zambada García”. Esta es una traducción del texto completo:
“Desde que fui traído por avión a los Estados Unidos desde México el 25 de julio, ha habido en los medios de ambos países muchos reportes imprecisos. En esta declaración daré los hechos verdaderos de lo que ocurrió ese día. En principio, quiero decir que no me entregué y no vine voluntariamente a los Estados Unidos. Ni tampoco hice ningún acuerdo con ningún gobierno. Al contrario: fui secuestrado y traído a los Estados Unidos por la fuerza y contra mi voluntad”.
“Joaquín Guzmán López me pidió acudir a una reunión para ayudar a resolver diferencias entre los líderes políticos de nuestro estado. Yo estaba al tanto de una disputa entre Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuén Ojeda, exdiputado federal, exalcalde de Culiacán y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa sobre quien debería dirigir dicha institución. Se me dijo que además de Hector Cuén y el gobernador Rocha Moya estaría presente en la reunión Iván Guzmán Salazar.
“El 25 de julio fui al rancho y lugar de eventos llamado Huertos del Pedregal que está a las afueras de Culiacán, donde tendría lugar el encuentro. La reunión estaba programada a las 11:00 a.m. y yo llegué algo temprano. Vi un gran número de hombres armados en uniformes militares verdes los cuales, asumí, eran pistoleros de Joaquín Guzmán y sus hermanos. Yo iba escoltado por cuatro escoltas, de los cuales dos permanecieron afuera del perímetro. Los dos que entraron conmigo eran José Rosario Heras López, comandantes de la Policía Judicial Estatal de Sinaloa, y Rodolfo Chaidez, un miembro de mucho tiempo de mi equipo de seguridad.
“Mientras caminaba al área de la reunión, vi a Héctor Cuén y uno de sus asistentes. Los saludé brevemente antes de entrar a un cuarto que tenía una mesa llena de fruta. Vi a Joaquín Guzmán López, a quien conozco desde niño y me hizo un gesto para que lo siguiera. Confiado en la naturaleza de la reunión y la gente involucrada, lo seguí sin vacilar. Fui guiado hacia otro cuarto que estaba en la oscuridad.
“En cuanto puse un pie en ese cuarto, me emboscaron. Un grupo de hombres me atacó, me derribó sobre el piso y me colocó una capucha oscura en la cabeza. Me amarraron y esposaron y me llevaron a la fuerza a la caja de una camioneta pickup. Durante toda lo ocurrido me sometieron a abusos físicos que me provocaron intensas heridas en la espalda, rodilla y muñecas. Me llevaron después a una pista de aterrizaje que se encontraba a unos 25 minutos, en donde me subieron por la fuerza a un avión privado.
“Joaquín me quitó la capucha de la cabeza y me ató con cinchos al asiento. Con excepción de Joaquín, el piloto y yo, no había nadie a bordo del avión.
“El vuelo tomó entre dos y media y tres horas. No hubo ninguna escala hasta que llegamos a El Paso, Texas. Fue ahí, en la pista, que agentes federales de Estados Unidos me pusieron en custodia. La idea de que me rendí o cooperé de manera voluntaria es completa e inequívocamente falsa. Fui traído a este país por la fuerza bajo coacción, sin mi consentimiento y en contra de mi voluntad.
“Estoy enterado de que la versión oficial que ha dado el gobierno de Sinaloa es que dos hombres en motocicleta le dispararon a Héctor Cuén la tarde del 25 de julio en una gasolinera para robarle su camioneta. Esto no fue lo que ocurrió. Lo mataron al mismo tiempo y el mismo lugar donde me secuestraron. Héctor Cuén era mi amigo desde hace mucho tiempo, y lamento profundamente su muerte, así como la desaparición de José Rosario Heras López y Rodolfo Chaidez, a quienes nadie ha visto u oído desde entonces.
“Creo que es importante que se sepa la verdad. Esto fue lo que pasó, y no las falsas historias que circulan. Hago un llamado a los gobiernos de México y Estados Unidos a ser transparentes y proporcionar la verdad de mi secuestro a los Estados Unidos y las muertes de Héctor Cuén, Rosario Heras, Rodolfo Chaidez y cualquier otro que haya perdido la vida ese día.
“También llamo a la gente de Sinaloa a contenerse y mantener la paz en nuestro estado. Nada puede resolverse mediante la violencia. Ya hemos pasado por este camino antes y todo el mundo pierde.
“Ismael Mayo Zambada.
Versiones del secuestro
Las versiones de que se trató de un secuestro surgieron a cuatro días de la captura de Zambada. Periodistas del New York Times y en México, Raymundo Riva Palacio y Salvador García Soto, entre otros, recibieron información confidencial en este sentido.
Fue hasta ayer que el embajador Ken Salazar dio información oficial, confirmando que Zambada fue secuestrado por Guzmán López.
Por su parte, el periodista Carlos Loret obtuvo informacón confidencial que señala que el gobierno de AMLO estuvo enterado en todo momento de lo ocurrido, aun cuando haya dicho durante dos semanas que no tenían toda la información.
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