AMLO deja un país devastado, pero se va “contento, con mi conciencia tranquila”

El individuo que dejó un país devastado por la violencia, con un sistema de salud desmantelado, un atroz retroceso democrático, el mayor récord de homicidios de la historia, la mayor deuda pública en décadas, el peor país para ser periodista y el penúltimo lugar mundial en la gestión de la pandemia, Andrés Manuel López Obrador, se va con la conciencia tranquila. 

Así lo dijo este domingo por medio de un mensaje en su cuenta de X, en el que anunció el inicio de la difusión de spots en radio y televisión para promover su sexto y último informe de gobierno. 

“Me voy contento, con mi conciencia tranquila”, dijo, no por primera vez. La alusión a la tranquilidad de su conciencia es recurrente en AMLO. Usa esta frase cuando se le confronta ante las cifras de violencia en el país o la caída en la vacunación de niños, o el terrible desabasto de medicamentos que su negligencia provocó.  

También, cuando ha habido masacres de jóvenes, o cuando se toca el tema el avance de la contaminación por causa de su impulso a los combustibles fósiles. También, cuando se menciona el ecocidio de la Selva Maya, el daño irreversible a los cenotes, la desaparición de órganos autónomos, la coacción del voto mediante los programas sociales, los cientos de miles de muertos durante la pandemia, su injerencia ilegal en las elecciones. 

En 2020, luego de diversas denuncias contra su gobierno por la negligencia en la gestión de la pandemia dijo que no le preocupaba el asunto. “El que presenten una denuncia en contra de nosotros sobre eso, la verdad no nos afecta, sobre todo en lo emocional, porque cuando uno tiene principios, el tribunal que nos juzga es el tribunal de nuestra conciencia, ese es el que más debe de preocuparnos, en este caso, hemos hecho todo lo que ha estado en nuestra posibilidad de ayudar para salvar vidas”, lo cual es falso, ya que una medida indispensable era destituir a Hugo López-Gatell y no lo hizo. 

Este domingo repitió la formulita: 

“Me voy contento, con mi conciencia tranquila; convertimos muchos sueños en realidades: cuando menos una ayuda llega a la mayoría de los hogares de nuestro país y todos los adultos mayores tienen derecho a una pensión y lo hicimos entre todos. Gracias, gracias, gracias”, escribió. 

El manejo demagógico del “logro” de la pensión no le permitió mencionar el reverso de ese “sueño hecho realidad”: la infinidad de veces que sus funcionarios amenazaron a los ancianos con quitarles la pensión si no votaban por Morena, si no acudían a mítines como acarreados, si no se afiliaban a Morena por la fuerza. 

O la inevitable consecuencia: que el financiamiento de todos esos apoyos, sobre todo en la segunda mitad del sexenio, hizo crecer la deuda pública a niveles no vistos en décadas, al grado que Claudia Sheinbaum tendrá muy escaso margen de maniobra en el primer año de su gobierno. 

AMLO se va con la conciencia tranquila. Eso sólo se puede explicar de una manera: esa tan cacareada conciencia no existe. 

ofv 

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