Estos documentos, en su mayoría, no muestran una ilegalidad, peroponen la mira en la necesidadde regularlas compañías offshore
Once millones de documentos. La filtración más amplia de la historia. Más de 170 medios de comunicación para discernir sobre los papeles. Y cientos de notas informativas que se divulgaron justo al mismo tiempo en todo el planeta.
Así, literalmente, un lector recibía de manera simultánea información sobre las compañías en paraísos fiscales vinculadas lo mismo a Vladimir Putin que a Lionel Messi, a Muammar Gaddafi que a Pedro Almodóvar, a Petro Poroshenko que a Iván Bambam Zamorano.
Algunas notas son de talla internacional, otras de consumo doméstico. Complejos entramados de dinero y compañías, muy difíciles de comprender para quien no sea un avezado financiero, que dejan como denominador común un tufo: algo anda mal aquí.
Los medios de comunicación más importantes que desmenuzaron los Papeles de Panamá lo dejaron claro desde el principio: en la mayoría de los casos los documentos no muestran una ilegalidad, pero ponen la mira en la necesidad de regular las compañías offshore para que no sean utilizadas por políticos corruptos, narcos, terroristas y criminales para esconder y lavar su dinero.
¿Qué hacen pues, en la misma lista, el más abusivo de los presidentes y el mejor de los futbolistas, un salvaje dictador y un delicioso director, un mandatario famoso por sus corruptelas y un atleta famoso por sus goles?

