“Gertz Manero, un hampón en la Fiscalía”

Algo muy serio debe saberle el zorro al buitre cómo para poder campear en el bosque plácidamente. Así podría iniciar la fábula sobre un animal tramposo que no solo halló impunidad, sino que disfrutó de privilegios a cambio de sus favores al buitre, así como los secretos que le guarda. Pero no, en este caso cualquier parábola sería eufemismo. Es mejor aludir directamente a Alejandro Gertz Manero y su calamitosa estancia al frente de la Fiscalía General de la República (FGR) en el sexenio encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Gertz Manero nació un mes después de iniciada la Segunda Guerra Mundial. A los 85 años de edad fue ratificado en el cargo por la presidente Claudia Sheinbaum, contra toda convención legal. Esa decisión es parte de las indicaciones dejadas por el exmandatario tabasqueño debido a las componendas que han animado su relación. La pregunta es legítima por más y que remita al argot de la mafia italiana: ¿qué le sabe este hombre al líder de la autoproclamada Cuarta Transformación que, entre otros autoelogios, se ha proclamado como la encarnación de la honestidad?

Julio Scherer Ibarra, entonces consejero jurídico de la presidencia del Ejecutivo Federal, lo denunció por tráficos de influencias, asociación delictuosa y coalición de servidores públicos y no pasó nada; bueno, sí pasó: Scherer dejó su cargo en 2021, mientras Gerz Manero continuó en el suyo.

La FGR reabrió ilegalmente una investigación por presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita en contra de integrantes de la familia Jenkins de Landa con quienes Gertz tenía problemas por el uso del nombre “Universidad de las Américas”. Como advirtió Mexicanos contra la Corrupción, la reapertura del caso se llevó a cabo sin que la Fiscalía tuviera facultades para hacerla. En marzo de 2022 El Universal fue más allá: “La Universidad de las Américas realiza transferencias para enviar millones a folios bancarios a nombre del funcionario y de sus familiares en México y el extranjero”, desplegó. El tema no mereció ni una palabra del presidente López Obrador.

Alejandro Gertz Manero salió incólume de una de las mayores tropelías de las que se tenga memoria en la historia de las instituciones encargadas de la procuración de justicia. En 2022 fue acusado de abusar de su cargo para perseguir y encarcelar a Alejandra Cuevas y a Laura Moran por el fallecimiento de su hermano Federico Gertz, en 2015. El fiscal acusó a Alejandra Cuevas bajo una figura penal inexistente y la encarceló en octubre de 2020. Cuevas fue liberada en marzo de 2022 cuando la Suprema Corte le otorgó un amparo igual que a Morán que enfrentaba un proceso penal. Cuando Gertz era secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Vicente Fox, fue detenido por la DEA al aterrizar en Nueva York en un avión del gobierno mexicano. Portaba un pasaporte falso y 50 mil dólares en efectivo.

El octogenario procurador es un hombre millonario sin que sepamos el origen de su fortuna: varios medios de comunicación le han exhibido propiedades de gran lujo en Madrid, Ibiza, París, Nueva York y Los Ángeles. El periodista de Univision Gerardo Reyes publicó que, en 2012, compró un departamento en un edificio art déco, ubicado en el 1 East, 66th Street, cerca del Central Park, en NY. Según esa versión, Gertz pagó de contado 2.4 millones de dólares. Además, otras versiones periodísticas aseguran que el fiscal posee 122 automóviles de lujo y dos aviones para uso privado.

Gertz Manero también ha pretendido laureles académicos con base en contubernios, enredos y engaños para ser admitido al Sistema Nacional de Investigadores a pesar de carecer de méritos, más aún, cuando se ha demostrado que incurrió en plagios en su biografía de Guillermo Prieto.

El caso es que el zorro chantajea al buitre exigiendo protección a cambio de silencio.

Autor

Scroll al inicio