Lecciones de un Pingüino

Que el Reino Unido y Argentina tiene una relación amor-odio, es evidente. Ello no se limita al tema de las Malvinas. Ahí está el legendario partido entre Argentina e Inglaterra en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 1986 en la que Maradona marcó un gol con “la mano de Dios” y luego se lució con otro, el llamado “gol del siglo.” Que ello haya sido justamente contra Inglaterra le imprime un sabor a revancha -el propio Maradona reconoció haber metido el gol con la mano, pero añadió que ello era una represalia simbólica por la guerra de las Malvinas de 1982. Y ¿qué decir de la ópera-rock “Evita” de los británicos Andrew Lloyd Weber y Tim Rice, basada en la primera dama argentina donde se le retrata como una advenediza, oportunista, enferma de poder y otras lindezas? Que otro británico, Alan Parker, haya llevado al cine “Evita” con Madonna en el rol estelar en 1996, para muchos fue un “misscasting, si no es que hasta ofensivo.”

En fin, este recuento viene al caso por la recién estrenada película “Lecciones de un pingüino” (The Penguin Lessons, 2024), una mordaz e interesante historia que hilvana la visión británica sobre la Argentina de la década de los años 70, gobernada por militares tras el golpe de Estado, con la historia verídica de un profesor británico que acude al país sudamericano a ofertar sus servicios como profesor de inglés en un colegio privado en Buenos Aires. El profesor, Tom Mitchell (Steve Coogan, formidable como el cínico, desaliñado y decepcionado académico) arriba a la capital argentina y llega al citado colegio donde es recibido por el director del plantel, Timothy Buckle (Jonathan Pryce), donde este le explica sobre la turbulencia política que vive el país, la necesidad de instruir a los jóvenes alumnos que son malcriados y rebeldes, y la prohibición para tener mascotas en el lugar.

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Así, como lo anticipó Buckle, se produce el golpe de Estado y la escuela cierra una semana. Mitchell decide aprovecha el “receso académico” para viajar a Uruguay. Una vez en Montevideo acude a un bar donde baila y bebe y busca disfrutar de una noche de placer con Carina (Micaela Breque). Ambos dejan el lugar y caminan por la playa donde encuentran numerosos pingüinos de Magallanes (es una especie peculiar) muertos debido a un derrame petrolero. Sin embargo, Carina avista a un bebé pingüino que lucha por sobrevivir, y convence a Mitchell para llevarlo al hotel donde él se hospeda, para bañarlo y cuidarlo. Las intenciones de Michelle son de seducción hacia Carina pero accede a llevarse y bañar al pingüino. Una vez que el ave está bañada, Carina revela a Mitchell que es casada y que debe irse del lugar. Así, Mitchell se queda sólo con el pingüino y decide volver con él a Buenos Aires, donde es detenido al ingresar al país y amenazado con el decomiso del ave si no paga “mordida.” Mitchell dice que no le importa perder al pingüino, y al final la autoridad le entrega al ave.

Mitchell vuelve al colegio donde se han normalizado las actividades escolares. Está al tanto de que debe dar clases a un grupo de jóvenes que no tienen ningún interés en su cátedra. Un día, lleva consigo al pingüino a la clase. Los estudiantes, perplejos, están de acuerdo en estudiar y hacer lo que les indique Mitchell, a condición de que puedan dar pescaditos al pingüino, bautizado como Juan Salvador.

Mitchell hace amistad con la encargada de asear su habitación y Sofía, la hija que también ayuda en las tareas de limpieza del colegio. A ambas les revela la existencia del pingüino, quien se convierte en una suerte de confesionario para todos quienes lo conocen. Todas y todos le cuentan sus penas y sinsabores y el pingüino parece escucharlos con atención.

Por supuesto, pasa lo que tenía que ocurrir: Timothy Buckle se topa con el pingüino en el colegio y amenaza a Mitchell con que, si el pingüino no se va, el profesor ya no podrá seguir laborando en el lugar. Mitchell, visiblemente encariñado con Juan Salvador, busca una solución y llama al Zoológico de la ciudad para lograr que ahí sea reubicado el pingüino. Sin embargo, al acudir al Zoológico y atestiguar que Juan Salvador deberá estar en cuarentena en una pequeña jaula por muchas semanas, decide regresar con él al colegio y enfrentar a Buckle.

Un día, en la ciudad, Mitchell se encuentra con Sofía, quien es arrestada por la policía. Mitchell, al igual que la mamá de la chica temen lo peor, debido a la enorme cantidad de personas desaparecidas que hay en el país. En la película se aprecian varias madres y mujeres buscadoras. Sofía, quien participaba en grupos clandestinos para denunciar los abusos de las autoridades, enfrenta el peor de los escenarios.

Mitchell, quien había logrado identificar a uno de los “agentes” que participó en la detención de Sofía, lo aborda en un café y le pide libere a la chica. Un poco después Mitchell es detenido y torturado, pero más tarde, dejado en libertad.

En el colegio los alumnos de Mitchell muestran enormes progresos en el análisis literario en compañía de Juan Salvador, quien está presente en las clases y las ameniza con sus simpáticos recorridos por el aula. Pero al poco tiempo el pingüino muere. En el funeral, Mitchell le dedica elogiosas frases mientras se observa, a la entrada del colegio, que Sofía regresa tras ser liberada.

El director del celebrado “Full Monty”, Peter Cattaneo, es quien dirige esta divertida y conmovedora historia, que si bien no deja de mirar a los argentinos como unos bárbaros y violadores de los de derechos humanos, explora otros temas más profundos como el sentido de la vida, la solidaridad, la empatía y un largo etcétera. Steve Coogan hace una caracterización divertida, dramática, cómica, conmovedora y satírica del profesor Mitchell mostrando su lado cínico pero también, profundamente solidario y cómo comienza a conectar a través de Juan Salvador, con personas cuya suerte le importa cada vez más en esos tiempos turbulentos.

El dato sobre Jonathan Pryce no quiero dejar de mencionarlo. Pryce ha caracterizado a Juan Domingo Perón en “Evita” al lado de Madonna y bajo las ordenes de Alan Paker. También se le vio encarnando al Papa Francisco -con quien tuvo un parecido físico asombroso- en “Los dos Papas” de Fernando Meirelles, y ahora figura como el director del colegio donde Mitchell se desempeña como profesor de inglés. Algo tiene Jonatahan Pryce con Argentina y los argentinos.

En cualquier caso, recomiendo ampliamente “Lecciones de un pingüino.” Y luego pueden ir a Miniso a comprarse un pingüino, de esos cachetones, regordetes y suavecitos que tiene la cadena. Regresando a la película, los hará reír, pero también pensar sobre la soledad, el cuidado de los animales no humanos, la importancia de la educación en tiempos aciagos, los valores de las comunidades y muchas cosas más. Se exhibe actualmente en cines, aunque desafortunadamente, de manera limitada.

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