Donald Trump vs la UNESCO: Episodio 2

Donald Trump lo hizo otra vez. El pasado 22 de julio del año en curso anunció que Estados Unidos se retirará de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en diciembre de 2026. Es la segunda vez que Donald Trump retira a su país del organismo internacional. No obstante ser un país fundador que apreció en la UNESCO, nacida en 1946, una manera de fortalecer los valores y la cultura occidentales frente a la amenaza soviética, en 1974 se produjo un primer encontronazo cuando el organismo internacional reconoció a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y retuvo asistencia financiera cultural para Israel argumentando que Tel Aviv buscaba alterar la historia de Jerusalén realizando excavaciones que ponían en peligro a los monumentos de la zona. Desde entonces, las relaciones de EEUU e Israel con la UNESCO han enfrentado una multitud de problemas. Así que Donald Trump no es el único villano que ha atacado a la UNESCO donde más le duele, esto es, en lo financiero.

En 1984, el gobierno de Ronald Reagan retiró a Estados Unidos de la UNESCO alegando que los comunistas controlaban las decisiones en la institución; que el manejo financiero del organismo no era transparente; que tenía posturas antisraelíes y que empujaba a los países en desarrollo a desarrollar políticas contrarias a los intereses de la Unión Americana (¿suena conocido’). Reagan apuntaba a la ingratitud de un organismo que recibía una parte sustancial de su presupuesto de manos de Washington y que pese a ello y para decirlo pronto, mordía la mano de quien le daba de comer.

mostbet mostbet pinup mostbet mostbet pinup pinup

Durante la década de los años 90, el Congreso de los Estados Unidos aprobó dos leyes que prohibían financiar a organismos o programas de la ONU que otorgaran membresía plena a quienes no poseyeran “atributos internacionalmente reconocidos” como Estados, y específicamente a cualquier entidad que intentara admitir a la OLP como miembro. Así, la ausencia de EEUU de la UNESCO se prolongó hasta el nuevo siglo. En el marco de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el entonces presidente George W: Bush tomó la decisión de que el país regresara a la UNESCO ante las acusaciones de que EEUU había emprendido una cruzada contra el islam favoreciendo la intolerancia y el relativismo cultural. Bush entendió que una manera de “ganar las mentes y los corazones” del mundo contra el terrorismo residía en una relación menos conflictiva con la UNESCO, la que a su vez exhorto a favorecer la diversidad cultural. Bush también declaro en su anuncio, que la UNESCO se había “reformado” lo que satisfacía a EEUU y el reingreso de Washington se concretó en 2003.

Gráfico 1

Fuente: UNESCO.

En 2011 la UNESCO dio la bienvenida como miembro de pleno derecho a Palestina, cosa que rechazó la administración de Barack Obama, por lo que en 2012 fueron congelados los fondos estadunidenses para el organismo invocando las legislaciones de los años 90. En 2013, Estados Unidos perdió su voto en la Conferencia General de la UNESCO por no pagar sus cuotas. Sin embargo, Obama mantuvo al país como miembro de la institución. La llegada de Donald Trump a la presidencia en 2017 generó un ambiente muy crítico contra el organismo, en particular cuando decidió inscribir en la lista del patrimonio cultural a la Vieja Ciudad de Hebrón y la Tumba de los Patriarcas asociándolos con Palestina. La entonces embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley afirmó que lo hecho por la UNESCO era una afrenta a la historia y que hacía difícil consolidar el proceso de paz entre Israel y Palestina. Así que EEUU nuevamente se fue de la UNESCO en 2018.

Tras el retiro de la EEUU de la UNESCO en la primera administración de Donald Trump, la RP China entró al quite, convirtiéndose en la principal fuente de financiamiento para el organismo, lo que llevó al gobierno de Joe Biden a llevar a su país de vuelta a la instituión en 2023, argumentando de manera explícita, la importancia de contrarrestar la creciente influencia del gigante asiático en ella. Justo en 2018, cuando Washington abandonó el organismo internacional, la directora general de la UNESCO, la francesa de origen judío-marroquí Audrey Azoulay designó a Xing Qu como director general adjunto. Xing tiene en su trayectoria haber sido presidente del Instituto de Estudios Internacionales en el ministerio de Relaciones Exteriores de la RP China (2009-2014), además de que desde 2014 fue Embajador de su país en Bélgica. Es de destacar que si bien en el equipo directivo de la UNESCO figuran, además de Xing funcionarios procedentes de Italia, Chile, Túnez, Suiza, Jordania, Rusia, México y el Congo, no hay ningún alto funcionario estadunidense. Esto no siempre fue así. Entre 1952 y 1958, dos estadunidenses estuvieron al frente de la institución: John Wilkinson Taylor (1952-1953) y Luther Evans (1953-1958). Taylor sucedió al mexicano Jaime Torres Bodet en el cargo, cuando éste renunció a la dirección general de la institución. Torres Bodet fue titular de la UNESCO de 1948 a 1952. En cualquier caso, la presencia de EEUU en la UNESCO se ha ido apagando a medida que la presencia de la RP China ha ido en aumento.

En 2023, la directora general Azoulay visitó Beijing en donde fue recibida por el presidente Xi Jinping. Como se explicaba, la RP China ha sustituido a Estados Unidos como el mayor contribuyente financiero de la organización, aportando más del 15  por ciento del presupuesto asignado a la Agencia en 2020. En los últimos años, Beijing ha entendido que su apoyo a la UNESCO sirve a su imagen e intereses en el mundo.

Gráfico 2

Fuente: UNESCO.

En este sentido, a algunos en Occidente les preocupa que la RP China inste a la UNESCO a apoyar programas de formación profesional y laboral en los países que están insertos en la iniciativa de la franja y la ruta, incluyendo la cooperación con la Academia China de Ciencias para fortalecer capacidades en los países beneficiarios de la nueva ruta de la seda. Si Estados Unidos no está, entonces se teme que la protección de los derechos humanos, la libertad de expresión y la investigación abierta se vean mermados en los trabajos de la UNESCO bajo la preponderancia financiera china.

Hay otros aspectos que también llaman la atención de la agenda de la UNESCO y su relación con la RP China. En la alianza entre ambos actores se ha enfatizado que Beijing pondrá énfasis en mejorar la calidad de la educación en el mundo, preservar el patrimonio cultural y promover el desarrollo sostenible para todos. A propósito del patrimonio cultural, en el gráfico 2 se puede apreciar que la RP China es el segundo país a nivel mundial con más sitios inscritos en una lista que solían monopolizar los europeos. La RP China está a un solo bien cultural de Italia, país que está a la cabeza del patrimonio reconocido por la UNESCO en el planeta. Estados Unidos, en contraste con el país asiático, tiene menos de la mitad de sitios inscritos en la lista de patrimonio de la UNESCO con apenas 26, entre los que destacan la Estatua de la Libertad, diversos parques nacionales, las misiones de San Antonio, el Gran Cañón y algunas cavernas.

En cualquier caso, cuando Joe Biden se instaló en la Casa Blanca en 2021, se comprometió a reincorporar a EEUU a la UNESCO y reanudar los pagos para contrarrestar la influencia china. Para ese tiempo Estados Unidos acumulaba 619 millones de dólares en cuotas atrasadas. La presencia estadunidense estuvo condicionada a la asignación del 22 por ciento del presupuesto anual del organismo al patrocinio de programas destinados a apoyar iniciativas de acceso a la educación en África, la conmemoración del Holocausto y la seguridad de los periodistas, entre otros temas.

Ahora, en la segunda administración de Trump, EEUU saldrá de la UNESCO el último día de diciembre de 2026. ¿Por qué se va ahora? La portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Anna Kelly hizo alusión a que la pertenencia de Palestina a la UNESCO “es problemática.” También señaló que el organismo es divisivo y parcial y que el interés nacional de Estados Unidos no está debidamente garantizado si permanece en el organismo. Se acusa un sesgo de la UNESCO contra Israel. En fin, que la directora general de la institución señaló que deploraba la salida estadunidense pero que no le sorprende y que la UNESCO se venía preparando para ello. La RP China consideró que la salida estadunidense de la UNESCO es una decisión irresponsable. Rusia, aunque no se ha pronunciado sobre el anuncio reciente de la administración de Donald Trump, en noviembre de 2023 refrendó su apoyo a la UNESCO señalando que su país tiene proyectos serios con ella y que el organismo es un foro donde las personas dialogan y trabajan.

Así las cosas, lo que suceda en los siguientes meses en la UNESCO es de la mayor importancia para México y no sólo por la relevancia del organismo en sí. El próximo mes de noviembre será electo el sucesor o sucesora de Audrey Azoulay y México ha postulado a Gabriela Ramos al puesto apoyando su candidatura. Sus aspiraciones podrían verse truncadas ante la candidatura del egipcio Khaled el-Enany, ex ministro de turismo y antigüedades de Egipto, quien cuenta con el respaldo de la Unión Africana y la Liga Árabe, además de algunos países europeos como España, Francia, Alemania, además de Turquía y Brasil. Como es sabido, con España, México no tiene la mejor relación. Y que el Grupo de América Latina y el Caribe esté dividido entre Ramos y el-Enany no ayuda. Para muchos, el-Enany es el favorito para suceder a la francesa Azoulay al frente de la institución. Sin embargo, la candidatura del congoleño Firmin Edouard Matoko ha sacudido igualmente a la candidatura del egipcio, dado que ello tiene un potencial divisorio en el continente africano. Adicionalmente, los rumores que han surgido en torno a Ramos y una investigación interna en la UNESCO tampoco ayudan. Otro elemento que le resta puntos a la mexicana es el abandono que ha vivido la política exterior desde el gobierno anterior y que hoy le pasa factura al país, como ya se vio en el caso de la candidatura de Gloria Guevera para presidir ONU Turismo.

Al margen de ello y sea quien sea el o la sucesor (a) de Azoulay, las finanzas de la UNESCO se verán muy restringidas sin la participación de EEUU y las crecientes demandas de que el organismo contribuya decisivamente a cumplir los objetivos de desarrollo sostenible, especialmente en la esfera de la educación, auguran tiempos difíciles. Ni modo. Se trata, en los hechos, de hacer menos con menos. Lidiar con el ascenso chino en la UNESCO también plantea desafíos por las consecuencias que ello tendrá en los programas y prioridades de la institución donde aparentemente habrá que acomodarla a las prioridades de quien aporte los dineros. Son tiempos muy oscuros para el multilateralismo.

Autor

Scroll al inicio