La tranquilidad legal que le ha propiciado a Marcelo Ebrard la estancia en París, ya como un residente oficial de Francia (primer paso para poder optar por la ciudadanía), lo pone cada vez más cerca de François Hollande y lo aleja de AMLO.
Es decir, el eterno escudero del dueño de Morena sigue sin atreverse a pisar tierra mexicana sin tener la seguridad del fuero legislativo que no pudo amarrar el año pasado, a pesar de que el propio Miguel Mancera ha negado que autoridades administrativas y judiciales del GDF lo investiguen.
Aunque quizá a Ebrard no le haya dado la paz esperada la apostilla del Jefe de Gobierno: “La autoridad está al pendiente, yo lo que creo es que no debe haber inactividad”. Para un político agudo como Ebrard no pasan inadvertidas esas frases: “Al pendiente” y “no debe haber inactividad”.
Sobre todo escuchadas de un político reflexivo como Mancera, que envuelve nudillos de acero en guantes de seda. Sin embargo, ha reiterado que “yo no tengo ningún tipo de documento o comunicación en torno a investigaciones sobre ese tema”.
Aunque Ebrard no se fía y, por ello, cumplió antier diez meses autoexiliado, todo sobre supuestas pesquisas en su contra que son especulaciones, desde las que lo vinculan al fraude en la Línea 12 del Metro hasta el lavado de dinero de su círculo cercano, incluidos su exesposa Mariagna Prats y un hermano.
Y hasta las que mencionan que el mismo hermano es buscado por la justicia de Guatemala a causa de ilícitos cometidos allá, o que el propio Ebrard es investigado por la DEA debido a que habría lavado dinero en Estados Unidos para pasarlo a sus cuentas en Francia.
Así que Ebrard debería estar en México haciendo política con la izquierda y solicitando debates con el Presidente, como aquel en que lo retó “cara a cara” para discutir la línea estratégica de la Reforma Energética: “A Enrique Peña no le conviene discutir, pero al país sí. El señor va a tener que debatir”.
Se extraña al Ebrard echado para adelante que, de pronto, quiso abrir un debate en Twitter sobre la legalización de la mariguana en el DF, siendo que cuando fue Jefe de Gobierno se opuso a la regulación el 15 de octubre de 2008.
Pero quien más lo añora es AMLO, a quien Ebrard cedió con exquisita cortesía la candidatura del PRD en 2012, pese a ganar la encuesta a cinco mil 995 personas para definir al candidato, pues se impuso en dos de las tres preguntas divulgadas por las encuestadoras NODO y Covarrubias.
Caray, pero Ebrard lleva diez meses fuera de México.
Y no tiene planes para volver.
Este artículo fue publicado en La Razón el 04 de Marzo de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página
