Mientras millones de mexicanos enfrentan recortes, deuda pública y precariedad energética, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha intensificado el envío de petróleo y combustibles a Cuba, un régimen que reprime, censura y encarcela a quienes exigen libertad.
Los datos duros: subsidios energéticos a una dictadura
Entre el 29 de mayo y el 27 de junio de 2025, el gobierno mexicano realizó 39 embarques de hidrocarburos con destino a Cuba, equivalentes a más de 850 millones de dólares, es decir, alrededor de 16 mil millones de pesos.
Estos cargamentos incluyeron:
•10 millones 230 mil barriles de petróleo crudo
•132.5 millones de litros de gasolina, diésel y turbosina
La mayoría de los envíos salieron desde Coatzacoalcos, Veracruz, y fueron canalizados a través de Gasolinas Bienestar S.A. de C.V., una empresa creada por Pemex que carece de empleados y reporta utilidades marginales.
En su primer año de operaciones, esta empresa acumuló pérdidas por 5,836 millones de pesos, mientras Pemex enfrenta deudas históricas y una producción en declive.
¿Solidaridad energética o subsidio político?
Sheinbaum ha defendido estos envíos como parte de una “ayuda humanitaria”, pero los hechos revelan una institucionalización del respaldo energético a una dictadura. No hay reciprocidad, ni beneficio público. Solo una alianza ideológica que traiciona los principios democráticos y desconoce el sufrimiento del pueblo cubano.
Mientras en México hay desabasto, Pemex se endeuda y se recortan programas sociales, el Estado mexicano financia la sobrevivencia energética de un régimen autoritario.
¿Qué exige la ética pública?
La transparencia no es opcional. El Congreso debe exigir explicaciones claras sobre los términos, pagos y destino de estos envíos. La Auditoría Superior de la Federación debe revisar los contratos de Gasolinas Bienestar. Y la sociedad mexicana debe preguntarse: ¿por qué se subsidia a una dictadura mientras se abandonan las necesidades internas?
No se trata de atacar al pueblo cubano, sino de denunciar la complicidad con su opresor. Porque cada barril enviado sin pago, cada deuda asumida por Pemex, es una traición al mandato constitucional de servir al interés nacional.
Va Directo.- En la columna de mañana, vamos a hablar de las consecuencias que esto representa para el gobierno de Donald Trump y el nuestro.
¡Continuamos!


